vascos

Ningún investigador cree hoy en el supuesto origen misterioso de la lengua y etnia vasca y todas las crónicas de la historia demuestran que aquellos hombres a quienes los celtas pusieron el nombre de vascones (barscunes que en lengua celta significa “los de lo alto” o “los de la cima”) y a quienes los romanos describieron como “guerreros salvajes de razas varias” y “de lengua y costumbres diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona” (180 aC), no eran pobladores autóctonos del lugar donde los celtas les dieron el nombre sino que provenían de las tropas bereberes que abandonaron a Anibal (219 aC), cuando, a punto de atravesar los Pirineos, se enteraron que marchaban a luchar contra Roma. 

 Es inexplicable que los nacionalistas vascos, que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a desentrañar su pasado y a reconstruir su historia, no hayan dado ninguna explicación sobre el destino de aquellas tropas que huyeron en desbandada precisamente en el lugar donde años después los romanos localizaron a los vascones. La ignorancia del suceso resulta especialmente sospechosa teniendo en cuenta que es la única explicación de la presencia de los vascones en aquella zona, de los saqueos continuos que a partir de entonces empezaron a sufrir los moradores celtas de aquellos solares hasta bien entrado el SXIV y de la invariable colaboración posterior de los vascones con todas las tropas bereberes que llegaron hasta allí, como las sarracenas de Muza. 

Desertores bereberes del ejército de Anibal, posando bajo el árbol de Guernica.

El rastro descrito a partir de las crónicas de Tito Livio (XXI 1,2,3,4-24), Polibio (III,33,34,35) y Estrabón citando las de Ptolomeo, así como las restantes crónicas y restos arqueológicos, hace coincidente la lengua hablada por aquellos hombres que los celtas llamaron vascos y la presencia en Hispania de los bereberes libiofenicios y tingitanos de Mauritania que solían incorporar los ejércitos íberos primero y cartagineses después. En el caso concreto de los vascones, su instalación en las cumbres navarras, coincide con el itinerario de la marcha de Aníbal contra Roma desde Cartago, de cuyas tropas huyeron al menos 20.000 hombres poco después de pasar el Ebro y antes de cruzar los Pirineos en el año 219 aC, al correrse la voz entre las tropas de que Aníbal los dirigía contra Roma. Fué precisamente allí donde unos 40 años más tarde encontraron los romanos a aquella “tribu de razas varias” diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona y a quienes estos llamaron barscunes. Aníbal había partido con 90.000 hombres más la caballería y al cruzar los Alpes quedaban 60.000 y la caballería.

La lengua vasca y berebere, en particular la hablada en la región de los montes Atlas de la antigua Mauritania y los territorios de la antigua Persia, sigue mostrando evidente similitud a pesar del tiempo transcurrido y de las distintas influencias recibidas; esta similitud actual, era identidad en las fechas en las que aparecieron los vascones en la montaña navarra, como confirman los nombres, toponimia y vestigios arqueológicos encontrados en la península. Los almohades procedentes del Atlas marroquí que invadieron la península ibérica rezaban, se comunicaban y hacían sus discursos en la lengua berebere amazigh. De esta lengua ha quedado abundante toponimia tambien en las islas Canarias donde las tribus bereberes allí asentadas entraron en un proceso de tribalización similar al de los vascones en la montaña navarra; de raiz berebere son las palabras guanches (gu, nosotros), gomera (komera-), adeje (adegi), tacoronte (toki-gorontz), tegueste (tegi-geste), agulo (agun-lo) etc. Tambien son de lengua amazig los nombres amaya y areitio comunes entre los tingitanos de Mauritania que entraron con Abderraman III en el 912; erio, derramamiento, manantial, exhaltación, areitio palabra que anunciaba el final de la ceremonia de desvirgar a la novia los tingitanos, que al igual que los vascos encuentran tambien sus raices en Egipto. Posteriormente, la identidad de la lengua vasca y berebere sigue manifestándose en los manuscritos del siglo XVI de los archivos coloniales galos de Aix-en-Provence escritos en la lengua amazigh. 

Al igual que las lenguas indoeuropeas, que son dialectos de la lengua celta, la diversidad en el panorama de la lengua berebere tiene un único sustrato básico - camítico – que es el libio antiguo, y al igual que las indoeuropeas, la berebere es una única lengua fragmentada en dialectos. 

Los primeros Indo-Europeos en alcanzar Europa fueron los celtas. Desde el primer milenio aC, los pueblos de la Europa Occidental conocían y utilizaban la escritura. Los textos que han sobrevivido, que datan de unos 500 aC, establecen el mapa linguistico europeo de la época y de ellos se desprende que la gran mayoría de las lenguas modernas europeas pertenecen a una única gran familia llamada Indo-Europea. Todas estas lenguas descienden de un ancestro común, o lo que es lo mismo, todas surgieron de lo que no era otra cosa que dialectos regionales de una misma lengua. En el siglo 500 aC las lenguas celtas se hablaban en la mayor parte de España y Francia, Austria, Suiza, Sur de Alemania, Norte de Italia, Bretaña e Irlanda. La lengua celta ya se hablaba en la Península ibérica un siglo antes de que los celtas poblaran el norte de Italia. Las primeras manifestaciones culturales que se conocen en la Península, como la cultura de Argar y la cultura de los Campos de Urnas mantienen una sintonía plena con demostraciones culturales centroeuropeas y dan cuenta de la profundidad y calado de la cultura celta en la España prerromana. Nada sabemos de las lenguas que podían haberse hablado con anterioridad. 

La indoeuropeizacion de la península por los celtas se produjo en dos oleadas, protoceltas 900-850 aC y celtas entre 650-500 aC. En esta época el este y el sur de la península eran poblaciones iberizadas. Los celtas usaban la escritura y dejaron legados escritos, entre los que destaca la tabla de Botorrita. Los Iberos que entraron a partir del 600 aC por la costa levantina llegando hasta la costa de Francia, tambien desarrollaron escritura y dejaron abundante legado escrito

Los vascones, no guardan relación étnica, linguistica o cultural con los celtas ni con los iberos.

De las fuentes de Estrabon, referidas seguramente a los protoceltas (ilirios), se deduce que los celtas cántabros habitaban toda la costa hasta el Pirineo. Además del Norte de España, los celtas ocupaban gran parte del centro. Mas tarde, las crónicas históricas del año 456 dC sitúan en Navarra a los celtas berones y autrigones, en el solar junto al Cantábrico que hoy se denomina País Vasco, a los Caristios en Vizcaya y Alava hasta el Sur de Vitoria, los Autrigones en Vizcaya y los Vardulos en Guipúzcoa y Norte de Alava, todos ellos celtas, étnica y lingüísticamente afines y del mismo tronco cántabro. 

A pesar del escaso interés que los vascones suscitaron en la historia, donde únicamente son mencionados para describir su salvajismo y los saqueos y matanzas que perpetraban sobre los pueblos celtas de la zona, los datos aportados por las fuentes y vestigios arqueológicos son suficientemente esclarecedores como para deducir que el mito que han elaborado los nacionalistas vascos sobre su supuesto origen enigmático y su supuesta condicion de pueblo autóctono e incluso anterior a los celtas que poblaban el solar navarro, pirenaico y cantábrico, no es más que un planteamiento voluntarista carente de toda base científica y contradictorio con los datos y testimonios existentes:

1º Los vascos no tenían nombre para denominarse a si mismos, lo cual quiere decir que carecían de identidad como tribu o grupo étnico (hasta que Sabino Arana inventó el término “eusk” para denominar a la nación vasca que propugnaba), lo que es claro indicio de que su presencia en las montañas navarras fue consecuencia de un hecho sobrevenido y no de su evolución natural como pueblo, tribu o grupo étnico de aquellos solares. El nombre vascones que los celtas les dieron tambien lo indica así, ya que no responde ni a una denominación de familia o cum (clanes), ni tampoco a una identidad racial o cultura del grupo humano o tribu, como era la costumbre celta, sino que aludía únicamente a su localización en un punto determinado, la parte mas alta de la montaña navarra, por lo que el término vasconum no puede referirse o aplicarse genéricamente a una etnia o cultura determinada tal como sostienen los historiadores vascos, sino solo a “los de arriba” que es el significado de “barscunes” en la lengua celta, de lo que se desprende que no podían ser vascones los pobladores de los valles y solares de Navarra, como suponen los historiadores vascos, porque existe constancia de que eran celtas, aunque posteriormente se fueran instalando los vascos también en estas y otras zonas.

Por la misma razón la lengua que hablaban aquellos hombres no podía ser la propia de los vascos, sino la del grupo étnico al que pertenecia ese grupo humano que los celtas llamaron vascos, porque la misma lengua que ellos hablaban aparece en las monedas acuñadas por los íberos en la zona de levante, en la que ni había ni podía haber vascos, ya que no había celtas que pudieran llamarlos de ese modo, pero en la que sí había habido bereberes que hablaban la misma lengua que los vascos, ya que tanto los íberos como más tarde los cartagineses empleaban bereberes normalmente en sus ejércitos. No es extraño sin embargo que aquellas frases acuñadas en las monedas íberas y en otros restos, vasos, plomos e inscripciones en tierras iberas se hayan considerado de lengua vasca porque vasco y berebere en aquella época eran la misma lengua hablada por las tropas norteafricanas.

2º Los romanos describen a los vasconum como “hombres de razas varias” y de ahí que los celtas al apodarlos se refirieran solo a su situación en la parte alta y no a una característica o tipo etnico uniforme que los describiera. Pero esta descripción choca también con las hipótesis de los investigadores vascos, para quienes la conservación de su lengua en un medio celta era consecuencia de su aislamiento secular de las influencias externas, lo que contradice la variedad racial del grupo, que queda plenamente explicada en cambio, admitiendo que los vascones no eran otros que las tropas que habían abandonado en aquel mismo lugar al ejército de Aníbal unos 40 años antes de la llegada de los romanos a esa zona, pues tratándose de hombres sólos era lógico que en los saqueos, que eran según las crónicas era su forma habitual de subsistencia, además del botín usual robaran tambien las mujeres de los poblados celtas, lo que corroboran las crónicas romanas cuando relata que los vascones se “desposaron” con las mujeres de los Vardulos y Autrigones y de ahí también, la repentina explosión demográfica acaecida en la zona vascona (que tampoco aciertan a explicar los historiadores vascos) y la incorporación de palabras y nombres celtas en la lengua de aquellos hombres. 

3º La lengua y la etnia vasca y berebere: 

Antropología: El vasco es mesocéfalo. En los celtas indoeuropeos los nórdicos son dolicocéfalos y en las áreas más meridionales braquicéfalos. Se sabe que el cruce entre braquicéfalos y dolicocéfalos no dá mesocéfalos, por lo que la procedencia vasca desde el punto de vista antropológico es extraña en la península ibérica y común en el norte de Africa, donde en los pueblos del cercano oriente (desde Beirut) es común el cráneo mesocefálico, la frente angosta al igual que los márgenes internos de los ojos, e inclinada del tipo armenoide, la cara es ancha y larga, al igual que la nariz . Los que tienen ojos marrones oscuros son más araboides mediterráneos; mientras que los que tienen ojos más claros son más braquicefálicos. 

Los actuales bereberes que quedan en las montañas del Atlas presentan una frecuencia de Rh negativo en su sangre del 40% , en España los vascos mantiene hoy un 32 % de Rh negativo. Las investigaciones de los doctores Francisco Leyva y Pablo Sánchez Velasco, del Departamento de Inmunología de Valdecilla, han dado como resultado que el componente genético de los cántabros (cántabralos pasiegos o cántabros), ofrece similitud con otras poblaciones del Norte de Europa, en concreto con las escandinavas, las del norte de Francia e Irlanda, con las que comparten un haplotipo desconocido y unos genes que ya había en los antepasados de Atapuerca, y en cuanto a su origen, lo cifran en un millón de años, mientras que en los vascos el componente genético es fundalmente coincidente con el norteafricano actual.

En cuanto a la lengua, los vascos destacan como signiticativo que palabras que se encuentran en los jeroglíficos de las pirámides de Egipto y en el habla de los tuaregs (bereberes saharianos) puedan escucharse diariamente en el habla de cualquier vascoparlante, como nikk (ninik, yo), akir(aker, macho cabrío), aña (ania, anai, hermano), aste (asto, burro) etc.etc., pero sin embargo no se reconocen de esa cultura sino autóctonos de las tierras del norte de España, a pesar de que la total ausencia de vestigios, huellas o legado de una cultura vasca anterior al S XIII, indica que el vasco no es pueblo autóctono de esos asentamientos y por el contrario, los objetos que se conservan (arcas o kutxa y útiles de pastor), los adornos y figuras revelan su cultura magrebi.

En vasco se dice: xah (a la lengua de Persia), Karbala (ciudad persa), Karva ( rastrillo para purificar el lino), Artajerjes (330aC),(artajorra, maiz), Sapor (300dC): (sapor, residuo de cera en las colmenas), Abarq (sitio de Persia, vasco abarkadum aldeano), Kheykho(srou): (vasco indeciso-nombre de un persa en una lápida de la antigüedad), Dami: (dami arrepentirse), Kateh (kate cadena), Khan (kana vara), Ahura (akura contribución, pago), Zarathustra o Zoroastro (628 aC Afganistan): (vasco zoroetxe manicomio, zoroastro demencia, locura), Ahura (Ajola), Azar (Azar).

El berebere se llama a si mismo Imazighen, o Imaziren, (Imaz, emaitza, ziren, ziraun en euskera); ait es el prefijo de las tribus bereberes de los montes del Atlas (aita es padre en vasco), Azazga población de la Cabilia argelina, Oreta era el nombre del emisario berebere de Abdherraman (Orreta, oretza, Oretsu, Horreta), Tizi-Uzu (hitz, hitza, uzu, izu), abarraka (abarraki, abarrakitu, abarrakitzen, Adeje (adegi, sien) adwar (adar), amer (emerdi, mujer recien parida), barroka, borroka, borrokatzen), akir (aker, cabrón), amezwar (ametz, ametzkia, ametztoi, amezti, amezaga), ania (ania, hermano), arregi (arregi, arregin), ari (ari, hari), arremman (arremana, arreme, arrem, arrendu), arŧu (artzu, artzulo, artzubi, artzi), aste (asto, burro), aza (aza, berza, col), azeğif (azegi), baraka (baraka), batu (batu), errai (harrai), watan (baztan), gara (gara), ğuz (guz), amar (amar), amanan ( amana), anaz (anaz), aggur (agur), auzia ( auzia), azel (azel), azul (azul), batuta (batuta), bakka (baka), bakra (bakara), bamu (bama), banu (banu), batí (bati), baya (baya), bejaia (begaya), bere (bere), bessa, besza (beza), bittu (bitu), damya, dama (dama), gaitiza era el nombre de los hijos de bereberes que llegaron con Tarik- (gai-tu gaitzen), gava, gawa (gaba), ghaysun (gizon), ghurak (gurak), goya (goya), gourara (gurari), gouraya (guraya), gouraya (garaya), gueyala (ayala), hartala (artola), herri (herri), herru (herru), hetta (eta), hezzu (hezu), huda (uda), ikharri ( ekarri), irigai ( irigai), Irhun (irun), iszzu (izazu), iszza (isaza), ittuna (ituna), izza, izya, iza (iza, itza), izeiaq (izeiak), izid (iziz), izya (izaya), kassu (kasu), kella (kela), kenna (kena), kettu (ketu), khalaq (kalak), ksu (kasu), khetara (ketara), kulla (kuia), ladda (lada), lahna (lejona), Iak (Iak), lalla (laia) mazzi (mazi), muda (muda), muna (muna), nik (nik, yo), ouzou (uzu), qura (kura), nek (nek), saboula (sabala), sama (sama), sammer (seme), selhaq (selak), seti (sati), sirga (zirga, cuerda, cordel), sefsaf (sahats, sauce, mimosa) sura (sura), tadda (tada), tama (tama), tamazagha, (amazaga), Tamesri (tamariz), tamu (tamu), targui (targo) tarik (tarik), tauscher (takera), thablalt (zabalaz), thala (zala), thamazga (amazaga, amezaga), themuth,(zemuz), tizi (titzi), -ŧuzarŧ (txiral-brezo), tarat (darat-ulu), tamezak (damnatzaile), toker (toke), uaddan (uhalde, torrente), ud (uda, verano), ukil (uki, tocar), ult (ulitu) urŧan (urtza, urzain), yarra (yarra), zabala (zabala), zagari (zahagi) , zidan (zidan), zidar, thidir (zidar), zula, thula (zula), thurda (zurda), thureghth, (zuregaz), zamar (zamar, lana esquilada), zana (zana), zeda ( zut, pino) zegna (zeña), zergha (zerga), zibba (ziba), zwira (subirá, subirá), zayar, ( zahar), zidan (zidan), zigza (zugaza), zigza (zitza), zugai (zudai), zetu (izetu), zeggan (zegan), zoua (zohar), zriba, zeriba ( zoribeltz), zuaia (zuail, zuaitz, arbol) . 

Valgan estos como ejemplo suficiente de la identidad de vocablos entre el vasco y berebere, porque continuar resultaría desproporcionado en este trabajo. 

4º Tampoco se ha dado explicación (salvo la rayana en el desvarío de que todos procedemos de los vascos) sobre los numerosos nombres y toponimia vasca presentes en grandes zonas de España: Andalucía, Levante, el Ebro, la meseta, no sólo del nombre ili o iri = ciudad, sino de otra variada serie de topónimos—ahí están, entre otros muchos, Arriaca, la Guadalajara de hoy y el pico abulense llamado Gorría— por el solar de expansión de los almerienses, desde Río Tinto hasta el Garona y el hallazgo de palabras y aun de frases en inscripciones ibéricas, plomos y vasos y de nombres en inscripciones romanas que registran habitantes de lengua igual a la vasca en tierras iberas —por ejemplo en el bronce de Ascoli.

En el terreno de los nombres, valga como ejemplo el apellido vasco Ibarra mucho más frecuente en el resto de España que en el propio País Vasco; Ibarra deriva de ibar(r)-a, «la vega, la ribera». La variante gráfica Ybarra, se registra sobre todo en Andalucía. Esto demuestra que lejos de ser vasco el origen que se le supone, se trata de los apellidos procedentes de los asentamientos bereberes del sur y este de la península ibérica, ya que no existe ningún antecedente ni indicio de que en esas áreas hubiera sido alguna vez poblada por vascones, (ya hemos dicho que no podía haber vascones donde no había celtas que los llamaran así), pero sí que hubo presencia de bereberes libiofenicios y tingitanos, cuya lengua, el amazig, era sin duda la misma que hablaban los vascones.

5º Otra cuestión tampoco explicada es como un pueblo hipotéticamente tan aislado según la teoría de los investigadores vascos, además de ser de “razas varias”, fuera tan salvaje y expansionista como los describen los romanos, hasta el punto de desplazar de sus asentamientos a todos los poblados celtas que las primeras crónicas romanas situaban en las zonas luego vasconizadas de los suesetanos, iacetanos, várdulos, berones, lusones, edetanos y cerretanos. Los vascones son el único grupo humano cuya localización varía de una crónica a la siguiente, otro indicio más de que carecían de solares de asentamiento y de infraestructura propios. 

Todas las crónicas coinciden en que el medio de subsistencia de los vascones era el saqueo de ciudades y haciendas, que perpetraban en bandadas (baudiones), regresando a continuación a sus refugios de montaña. Siglos después de las primeras crónicas en las que fueron citados, los romanos continuaban describiéndolos como “hombres, aislados, rudos y salvajes que adoraban el fuego y realizaban sacrificios humanos en sus rituales. Su rudeza y salvajismo no se deben sólo a sus costumbres guerreras, sino también a su alejamiento; (...). Sin embargo, hoy el mal es menor gracias a la paz y a la presencia de los rhomaíoi "Estrabón, Geografía II,3. El salvajismo de los vascones era tal que los pobladores celtas y celtíberos de las actuales provincias vascas, recibían siempre con agrado a todos los ejércitos civilizados, ya fueran romanos, íberos o visigodos, prefiriendo perder buena parte de sus posesiones como tributo, a arriesgarlo todo a la amenaza de los continuos saqueos de las bandas vasconas.

Los investigadores vascos tratan de explicar el salvajismo por un súbito cambio en el carácter de los vascones, pero lo cierto es que desde los primeros indicios de la presencia de ese grupo humano, el comportamiento salvaje de los vascones es su descripción constante en todas las crónicas existentes. 

La desenfrenada actividad de saqueo, matanzas y ocupación de haciendas y solares celtas desde que fueron localizados por primera vez el año 189aC es un claro indicio de que su presencia en la zona no tenía su origen en el crecimiento vegetativo de una población autóctona con solar propio, sino en la llegada masiva y simultánea de visitantes extranjeros de esas concretas costumbres a la zona y de ahí su imperiosa necesidad de saquear para sobrevivir y de emparejarse con las mujeres de los poblados saqueados, lo que conduce una vez más a lo acaecido en ese punto durante el paso de las tropas de Aníbal para establecer el origen de los vascos. La lógica explosión demografica sobrevenida como consecuencia de las circunstancias de su instalación en el “saltus vasconum” (la montaña navarra), les llevó a ocupar, tras saqueos y matanzas el “vasconum ager” (el valle navarro), los solares de los celtas suesetanos en el 184 aC, que a partir de esa fecha ya no volvieron a ser citados en su solar de origen, los solares iacetanos, situados en la zona de Jaca en las fuentes de Timágenes (época de Augusto) citadas por Estrabón, y en las posteriores ya no se mencionan apareciendo en su lugar los vascones, que tambien fueron localizados posteriormente en Calaqurris (Calahorra- Logroño) en la época de Sertorius (77 y 74 aC), y finalmente en los solares del Cantábrico y la Aquitania. 

6º La ausencia total de vestigios de una cultura o religión vasca en esa zona o en cualquier otra, es claro indicio de que no se trata de un pueblo indígena, y menos aún, anterior a los celtas, quienes, al contrario que los vascos, han dejado un importante legado que ha tenido su continuidad en las actuales instituciones como las merindades y el roble de Guernica, símbolo de su ancestral cultura celta, bajo el cual los merinos adoptaban sus acuerdos y sobre todo de su lengua, el castellano, lengua indoeuropea derivada directamente del celta en la que escribieron sus más antiguos códices e instituciones, como los fueros.

No existe legado histórico alguno que ponga de manifiesto el cultivo de arte u oficio antiguo por los vascos. De su religión tampoco existe el más mínimo legado y en cuanto a la adopción del cristianismo, se sabe que fué muy tardía. En la zona habitada por vascones no se ha hallado vestigio arquitectónico ni monumento cristiano ni otro que acuse la práctica de alguna religión. En cuanto a los sepulcros de Elorrio (Arguiñeta), del S VIII, que los nacionalistas atribuyen a los vascones, pertenecen a los moradores de la España central, que se refugiaron allí de los musulmanes. Las crónicas de la historia tan sólo señalan que en el SIX San Leon fué martirizado hasta la muerte en los territorios vascones ( Bayona), mientras que en la localidad guipuzcoana de Lezo, en esas mismas fechas la población era de cultura castellana y cristiana y atribuyen a ese mismo santo la traída de su venerado Santo Cristo

Alguna de las ciudades celtas como Ilurcis, sobre la que Tiberio Sempronio Graco fundó Gracurcis en el 179 aC había estado poblada por los celtas desde antes del Siglo V aC como atestiguan los restos encontrados de la primera edad del hierro. Por Gracurcis (Urriz), pasó más tarde Musa, aliado de los vascones, arrasando la ciudad y cambiando su nombre por el de Alfaro.

De los escasos objetos fundamentalmente mobiliario que pueden considerarse vascos (arcas o kutxa y útiles de pastor), los adornos y figuras indican la cultura magrebi en la utilización de los mismos símbolos geométricos, fundamentalmente el eguzkilore y la estela. El lauburu, convertido en el símbolo de la nación vasca propugnada por Arana, no tiene la antigüedad milenaria que se le quiere atribuir, es un símbolo moderno (SXVI) 

7º Otro aspecto tampoco explicado es el de la tribalización en la que cayó el pueblo vascón y la degradación, pobreza y desorden a la que arrastraban también a los pueblos ocupados, que previamente eran sociedades muy ricas y organizadas según la cultura celta, fenómeno del que las crónicas han dejado testimonio abundante. Tal fué el caso de Caristia, Vardulia y Autrigonia, y en concreto de Tulonio ciudad de la llanada de Alava. Lo mismo siguió ocurriendo en pleno año 548 en el valle del Ebro (542-548), y en el año 587 en Aquitania (San Gregorio de Tours en su “Historia de los Francos” y refiriéndose a ese año dice: “los vascones se precipitaron desde las montañas a las llanuras, talando viñas y campos, quemando casas y llevándose prisioneros a muchos habitantes con sus rebaños). En ese año en España ya se había celebrado el III Concilio de Toledo por el que católicos y arrianos se integraron en la Iglesia Católica. Por lo que respecta a los vascos, las crónicas siguen dando cuenta de sus saqueos por todo el norte en el año 652, en el que dejaron la región sembrada de cadáveres, sin respetar clérigos, Iglesias ni altares. Las crónicas posteriores siguen relatando los saqueos de los vascones a las poblaciones de Autrigonia o Nueva Vardulia y Cantabria en el año 672. Hacia el año 700 comenzaba a adquirir cierta importancia entre los vascones el oficio de carbonero y de pastor, pero todavía en el año 1140, el viajero Aimeric Picaud que escribió el Códice Calixtino dejó escrita una descripción muy poco halagüeña sobre los vascos, acerca de su salvajismo. En esa misma crónica Picaud dejó una extensa lista de palabras en vasco, tales como Urtzi (Dios) y belaterra (cura). 

8º Las instituciones de los celtas de los solares hoy incluidos en el “Pais Vasco”: Las merindades fueron fundadas en el SVII por el rey Ervigio. En esas fechas los celtíberos castellanos habían recuperado sus solares y ciudades y comenzaban a fundar otras nuevas y a imponerse el orden social a través de las instituciones de los merinos que administraban la justicia y adoptaban sus acuerdos bajo el roble de Guernica, arbol sagrado de los celtas. 

Simbologia celta: En la cultura celta el druida es un personaje esencial, se apoya sobre un báculo de roble y utiliza el muérdago en pócimas como cura para todo, fecundidad para animales estériles, símbolo de inmortalidad y regeneración física. El panteón celta acogía casi a cien divinidades, entre las que destacaba Neto (dios del Sol), Endovélico (dios de la bondad) y Atecina (que los Iberos llamaban Proserpina), el dios de la guerra, asimilado a Ares-Marte y el dios de la montaña identificado con Júpiter (no olvidemos que los romanos tambien eran celtas indoeuropeos y por tanto de la misma cultura y lengua); también había otras divinidades menores vinculadas a los caminos y encrucijadas, espíritus de fuentes y ríos, bosques, plantas o animales. De las numerosas estelas discoidales celtas, las más antiguas encontradas datan del siglo II a.C., destacan los nudos que delimitan las propiedades de los cum o clanes. Una de las más características estelas es la que representa al héroe ecuestre en el interior del disco solar.

En Navarra los asentamientos celtas se encuentran en los cerros de Leguin, Leguin Chiqui y San Quiraco (hoy Echávarri), Santo Tomas en Ibero, el Castellar de Javier, Edorre de Artajona, la necrópolis de la Torraza de Valtierra y el poblado de la Peña del Saco en Fitero (por su emplazamiento estratégico, parece un asentamiento militar en la tradición ibérica) y una necrópolis en Echauri. 

En Alava y Vizcaya, las ciudades de los caristios eran Suessatium (Zuazo), el mismo nombre de los suessiones de Soissons en la Galia) en la parte occidental de Vitoria, Tullica (Tuyo en la ribera del Zadorra) y Veleia (Iruña). Además de estas ciudades, Ptolomeo extiende los asentamientos caristios hasta la desembocadura del Deva, por el Sur las sierras que cierran el valle de Miranda, por el Norte hasta la sierra de Tuyo. Hacían frontera con los Vardulos en la parte occidental de Vitoria, marcada por la cuenca del rio Zadorra hasta los montes del condado de Treviño. 

En Guipúzcoa y la mitad oriental de la llanura de Vitoria las ciudades de los celtas vardulos, eran entre otras mencionadas por Ptolomeo imposibles de identificar, las de Tritium Tuboricum (Motrico), Tullonium (Alegría), Alba (Albéniz, cerca de Salvatierra). Sus asentamientos llegaban por la costa hasta el valle del Deva, al que dieron el nombre (rio de los dioses en celta) y en cuya desembocadura se halla Motrico. 

En Vizcaya habitaban los celtas autrigones, presentes en esas tierras desde la Edad del Hierro, a quienes se deben las ciudades de Pancorbo, Deobriga ( Devobriga que en celta significa castillo de los dioses, de él es un diminutivo Deobrigula la ciudad de los turmódigos vecinos de los autrigones), Puentelarrá, Vindelia (vindelo que aparece en el nombre de la tribu céltica de los vindelicios de Wurtemberg, Baviera deriva del adjetivo céltico vindo que significa blanco, bueno, feliz, es hoy Santa María de Ribarredonda), Segisamuncu lum (diminutivo de Segisamum, también ciudad de los turmódigos y a su vez derivado de Segisama formado con el tema céltico sego que significa acto de alcanzar un objetivo, de triunfar o vencer y con el final céltico ama, es hoy Cerezo de río Tirón); Segontia Paramica ( formada con el mismo sufijo ama, es hoy Cigüenza del Paramo en la región de Villarcayo), Uxama Barca (Osma de Valdegovia) y Flaviobriga en la costa autrigona (el sufijo céltico “briga” significa fortaleza). 

El nombre del condado de Treviño, Trifinium, se refiere sin duda a que allí se situaba el punto de encuentro de las tres tribus celtas, autrigones, caristios y várdulos, formando la sierra de Cantabria la barrera montañosa que limita los várdulos y con los berones de Navarra y Rioja por la parte meridional de dicha barrera.

Várdulos, caristios y autrigones, (es decir a los que hoy son llamados vascos), son miembros de la gran familia cántabra que habitó el solar geográfico del reino de Asturias en la época romana. Los geógrafos, la arqueología y la historia, marcan entre ellos y los vascones una completa diferencia. Un texto de César establece la vecindad de Cantabria y Aquitania y Estrabón sitúa Cantabria hasta la posición de los vascones y el Pirineo, y destacó la semejanza de costumbres de todas las gentes cantábricas que habitaban en la zona hasta el Pirineo. Los romanos distinguieron con nitidez a los vascones de los várdulos y los caristios y los incluyeron con los otros pueblos del Ebro, en el Conventus juridicus caesaragustanus, cuya capital era Zaragoza, y a los segundos, con los cántabros, en el Conventus cluniensis, cuya capital, Clunia, estaba en el Duero. Los lingüistas han documentado que cántabros, autrigones, caristios y várdulos hablaban una misma lengua y que era segura su unidad cultural y vital. En las crónicas históricas de Ptolomeo ninguno de los pueblos del territorio várdulo o caristio tiene nombre de tipo vasco. Los textos históricos reunidos por Schulten hace muchos años aseguran la perduración de las diferencias históricas entre los vascones y los celtas del cantábrico hasta el año 808. 

9º La Historia de Navarra, Alava, Guipúzcoa y Vizcaya desde los primeros caudillos conocidos:

El primer señor de Vizcaya en el año 870-909 fué Lopez Fortún cuyo aspecto físico llamaba la atención de los vascos que le llamaban Jaun Zuria que en vasco quiere decir blanco y rubio. En esas fechas el número de vascos ya era muy elevado en esa zona. Lopez Fortún fue quién venció a Ordoño en Padura (lugar que los vascos llamaron Arrigiaga), y junto a los castellanos expulsó a los moros de Lara en 905.

A Lopez Fortún le sucedió como Señor de Vizcaya su hijo Manso Lopez (de apodo Munio) que se casó con Doña Velazquita, hija de Sancho Garcés rey de Navarra. Su hijo Iñigo Lopez, conocido como Ezquerra, porque era zurdo, fue el tercer señor de Vizcaya, muy amado por los vizcaínos. A este le sucedió su hijo Lope Iñiguez (tambien conocido por Lope Diaz o Lope Núñez), por sobrenombre el Lindo, que casó con Doña Elvira Bermúdez, nieta de Laín Calvo , Juez de Castilla, que prestó grandes servicios al conde Fernan Gonzalez y al rey de Navarra en sus guerras contra los moros. Lope Iñiguez, cuarto Señor de Vizcaya, murió poco después en Subijana (Alava), y debido a la corta edad de sus hijos (Iñigo y Garcia) se proclamó sucesor a su hermano Iñigo Lopez de Ezquerra (1040 -1077), y a los hijos de Lope Iñiguez, se les concedió los valles de Orozco y de Llodio. Iñigo Lopez de Ezquerra (1040/1077), quinto Señor de Vizcaya, se tituló asimismo Lope Iñiguez como el cuarto Señor, (su otro hermano era Sancho Lopez), casó con Doña Toda Ortiz y ejerció importantes cargos en Castilla y Navarra. A Iñigo Lopez de Ezquerra (o Lope Iñiguez como se autotituló), le sucedió Lope Diaz, sexto Señor de Vizcaya, que sirvió a Alfonso VI y casó con la castellana Doña Tido Diaz y que fué tambien Señor de Alava y Guipúzcoa. A la muerte de éste, su hijo Diego Lopez I, (apodado el Blanco), octavo Señor de Vizcaya. De su castillo de Haro tomó el apellido su hijo Lope Diaz de Haro (apodado cabeza brava), noveno Señor de Vizcaya, que en 1160, defendió valerosamente Vizcaya del ataque perpetrado por el rey de Navarra Sancho el Sabio y de las feroces huestes de los Lara que hasta allí llegaron. 

En los años 1181 y 1182, gobernaba Alava, Guipúzcoa y Vitoria, Diego Lopez de Haro II, bajo el reinado de Alfonso El Sabio, enfrentándose con este y posteriormente con los de Aragon y Navarra. Tras reconciliarse con Alfonso, participó en el triunfo de las Navas de Tolosa formando la vanguardia del ejercito cristiano contra los moros. A la muerte de Diego Lopez de Haro II, los Señoríos de Alava, Guipuzcoa y Vitoria pasaron a Lope Diaz de Haro (cabeza brava), noveno Señor de Vizcaya. A Lope Diaz de Haro(cabeza brava) le sucedió su hijo Diego Lopez de Haro, décimo Señor de Vizcaya, Alava y Guipúzcoa, que se enfrentó con el monarca castellano (Alfonso El Sabio) y pasó al servicio del de Aragon. A este le sucedió Lope Diaz de Haro, que continuó al servicio del rey de Aragon. A este Diego Lopez de Haro, y a este su tío, del mismo nombre, con el consentimiento de Doña Maria Diaz de Haro, que le heredó tras su muerte. A este decimoquinto Señor de Vizcaya se debe la fundación de Bilbao, previa aprobación real en 1300. Su sucesora Doña Maria (La Buena, muy querida de los vizcaínos) se retiró en 1327 al convento de Perales y la heredó en vida su hijo Juan (El Tuerto) asesinado en Toro por orden de Alfonso XI. Le heredó su hija Doña Maria, casada con Juan Núñez de Lara, que gobernó en nombre de su mujer, enfrentándose al rey Don Alfonso y obteniendo después su perdón, llegó a adquirir tal autoridad que en peligro de vida del rey Don Pedro, que acababa de heredar el reino se pensó en Don Juan para sucederle en el reino de castilla. Cuando murió en 1352 su hijo Nuño de Lara tenía dos años, por lo que le heredó su hermana mayor Doña Juana de Lara que se casó con Don Tello, hermano del rey Don Pedro. Muerto Don Tello el señorío pasó a la Corona de Castilla por recaer en Doña Juana Manuel, mujer del rey Don Enrique, la sucesión de las casas de Haro, Lara y Villena, y aunque esta señora renunció a favor de su primogénito, el infante Don Juan , se incorporó definitivamente a la monarquía cuando éste ascendió al trono de Castilla, gestionando el señorío de Vizcaya Doña Maria Diaz de Lara, tercera hermana de Juan Núñez, casada en Francia con el conde de Etampes. Entonces se estableció en Vizcaya el Corregimiento, que ha llegado hasta el SXIX, siendo el primer corregidor Juan Alfonso de Castro. A partir de estas fechas dieron comienzo cruentas luchas de linajes crímenes y horrores entre bandos encabezados por Berroetas, Zugastis, Leguizamones, Urquizus, Suzunagas, y cuantos tenían poder alguno o gentes que les siguieran. Mucho se trabajó para restablecer el orden para cuyo fin los alcaldes de la Hermandad propusieron al corregidor Juan García, que no consiguió poner orden y a quien sucedió Lopez de Burgos en 1465 y continuaron los combates sangrientos. Tuvo que ir Fernando el Católico posteriormente para restablecer la paz definitivamente otorgando a Bilbao las mismas ordenanzas otorgadas poco antes a Vitoria y en 1483 acudió la reina catolica a jurar los fueros bajo el arbol de Guernica. En 1501 los Reyes católicos otorgaron la carta real a las encartaciones de Vizcaya, y extendiéndose esta misma ley al reino de Galicia, principado de Asturias y villas y tierras de Alava y Guipúzcoa. Los habitantes de Bayona y Biarritz sujetos al monarca inglés enviaron en 1351 a Juan Lopez de Salcedo, Diego Sánchez de Lupard y Martín Perez de Garitano, representantes de las marinas de Santander, Vizcaya y Guipúzcoa para formar el 1º de agosto un tratado de treguas. Los fueros vizcaínos se escribieron por primera vez en 1342 con las Odenanzas de la hermandad aprobadas en Guernica con objeto de vigorizar los resortes de la autoridad frente a los desafueros de los banderizos, ya que seguían produciéndose los saqueos de las bandas de vascos.

También está fuera de toda duda que el 15 de Julio de 1300 cuando Don Diego Lopez de Haro fundó Bilbao, la zona estaba deshabitada; que los privilegios de los fueros no fueron otorgados ni a los vascones, ni por los vascones, sino por Fernando IV de Castilla y Alfonso XI y Don Pedro I sucesivamente, a los señores vizcaínos Don Diego Lopez de Haro, y Don Juan Núñez de Lara en los años 1300, 1335, 1341 y 1350. Que en 1181, fue el rey Sancho de Navarra quién fundó la ciudad de Vitoria, ciudad que conserva desde entonces en sus calles sus nombres medievales castellanos de los gremios Zapateria, Tintorería, Herrería, los de sus iglesias, Santa Maria, San Pedro, San Miguel, San Vicente, el de la patrona de Vitoria, la Virgen Blanca, los de sus palacios renacentistas, Escoriaza, Esquivel, Bendaña, Montehermoso o Villa Suso, El Portalon, la Casa del Cordón, estos últimos del S XV, todo ello profundamente castellano y sin el menor vestigio de cultura o participación vasca.

Alava: La denominación de Alava es conocida desde el SVII. En el SIX el primer señor de Alava conocido fue el conde Eiglón a quien sucedió Vela Jiménez, Conde de Alava en el año 866, que libró batalla y venció a los moros en el año 882 defendiendo su castillo en la batalla de Cellorigo. En el SX aparece como señor de Alava el Conde de Castilla, Fernan Gonzalez. En el SXI fueron los señores de Alava Nuño Gonzalez, Iñiguez, Fortuniones Iñigo, Munnio Muñoz, Lope Iñiguez, Lope Diaz y Sancho y hasta 1332, entre otros, Don Diego Lopez de Haro, don Nuño Gonzalez de Lara, el infante Don Fernando de la Cerda, don Lope Diaz de Haro y don Diego Lopez de Salcedo, éste fue el último de los señores de Alava que alternó su dependencia con el reino de Castilla (S X), y el de Navarra (S XI).

Vitoria fue fundada en el año 1118 por el rey Don Sancho el Sabio de Navarra.

En 1134 se produjo la restauración del reino de Navarra en la persona de García Ramírez (1134-1150), que tratará de dar al reino las fronteras que había alcanzado a la muerte de Sancho III el Mayor. En los últimos años de su reinado, García Ramírez es rey de Pamplona, Alava, Vizcaya y Guipúzcoa, correspondiendo la tenencia de estos tres últimos territorios al magnate navarro don Ladrón, que tenía título de conde. Un hijo de este, Vela Ladrón, figura como conde de Alava en 1158.

En 1332 la cofradía de Alava solicitó del rey Alfonso XI la incorporación a Castilla con el fin de ser mejor protegida por los reyes contra los saqueos y disturbios, estableciéndose al efecto por el rey que se rigiesen a partir de entonces por el fuero de Sopartilla en materia de exenciones y en los demás el Fuero Real (o Fuero de las Leyes), Este convenio consta de 23 artículos y su original se conserva en los archivos de Alava. La autoridad superior era el diputado general, cargo creado por las Cortes de Madrigal en 1476 para cada una de las provincias de Alava, Vizcaya y Guipúzcoa, el primero en Alava fué Lope Lopez de Ayala, al que sucedió en 1505, Diego Martinez de Alava, hasta entonces el elegido para el cargo debía ser vecino de Vitoria pero partir de 1804 el Consejo Real estableció que fuera elegido cada vez un vecino de una hermandad distinta.

Guipúzcoa: En Navarra en el año 419 se fundó el reino visigodo de Tolosa, después de que a los visigodos se les dotara en Aquitania de dos tercios de la tierra en calidad de bienes libres de impuestos. Hacia el año 600, el primer patricio conocido fué el tolosano Felix en el año 660. A Felix le sucedió Lupo y luego otro del mismo nombre que gobernó hasta el año 778. 

En el SX Guipúzcoa estuvo unida al reino de Navarra, cuyo rey dio a San Salvador de Leire el monasterio de San Sebastián en el año 1014, que existía en el término de Hernani, y en 1025 el señor de Guipúzcoa era García Aznarez (hijo de Aznar), bajo la autoridad del Rey de Navarra. Tras la muerte de Sancho el de Peñalen, los guipuzcoanos eligieron por señor a Alfonso VI rey de Castilla. Después se unieron al rey Alfonso I de Aragón con Navarra y a continuación eligieron tambien con Navarra a Garcia Ramirez. En el año 1200 Guipuzcoa se unió definitivamente a la corona de Castilla cuyo Rey Alfonso VIII confirmó los fueros de San Sebastián y de Fuenterrabía. 

A principios de SXVI la reina Doña Juana otorgó al consulado y Casa de Contratación los privilegios y ordenanzas de la ciudad de Burgos.

Finalmente, las guerras carlistas del S XIX, presentadas por los nacionalistas como el genuino litigio vascón, no fueron otra cosa que una guerra de intereses dinásticos de la familia real española. Tal como recogen las crónicas, en 1820 la villa de Bilbao proclamó la Constitución de Cádiz de 1812 y a la muerte de Fernando VII en 1833, se inició la guerra carlista por los partidarios del hermano de Fernando VII, el infante Carlos l, frente a los partidarios de su viuda, Doña Cristina. 

La fundación de las primeras instituciones: Las instituciones que hoy se presentan como vascas fueron fundadas por los celtas en su lengua española, idioma indoeuropeo derivado directamente del celta y él único en el que escribieron las más viejas leyes constitucionales de esas tierras: sus fueros, en cuya elaboración no hubo participación alguna de los vascos, cuya incorporación tuvo lugar de forma conflictiva e incompleta y muy tardía (SXIV), como prueban la siguientes transcripciones:

“9 Marzo 1384, miércoles. GUERNICA

Los alcaldes del fuero de Vizcaya se pronuncian a favor de la villa de Lequeitio en el pleito con los vecinos de la merindad de Marquina sobre límites y aprovechamiento de montes.

9 Marzo 1384, miércoles. GUERNICA

Sentencia dada por Juan Furtado de Mendoza, Prestamero mayor, Juan Alfonso de Castro Donato Beedor y Corregidor, y los cinco Alcaldes del fuero de Vizcaya en junta general de so el arbol de Guernica a 9 de Marzo del año de 1384 por testimonio de Pero Sanchez de Frias escribano publico, para que al Concejo de la Villa de Lequeitio se le amparase en la posesion de sus terminos y montes conforme su privilegio; declarando no haver provado los de Amallo Parroquianos de Berriatua la pretension de querer gozar los montazgos compreensos en el Privilegiado de Lequeitio, como si fuesen Usas, ò Egidos comunes. Enel exordio de dicha sentencia se relaciona haverse juntado dichos Jueces en Amallo a 30 de Febrero, y en Villa viciosa de Ybita (que es Marquina), en 2 de Marzo y haber asignado el plazo para la Junta general para que alegasen de su Derecho los de Amallo. Siguese en el reverso de la citada sentencia, que esta escrita en pergamino, un Mandamiento del Corregidor Gonzalo Moro, expedido en 22 de Febrero del año de 1399, para que se guardase la Sentencia relacionada, y fuese amparado el Concejo de Lequeitio en sus terminos.”

Como los anteriores son todos los acuerdos del Arbol de Guernica desde su más remota fundación, todos en lengua castellana y adoptados por personas castellanas descendientes directos de los celtas de esos solares que hoy se han dado en llamar vascos.

El progreso económico de las provincias con presencia vasca. Tambien el progreso económico de las provincias lo atribuyen los nacionalistas a la laboriosidad de los descendientes de la etnia vascona, olvidando otra vez a los pobladores autóctonos de esas tierras a quienes, tal como hemos visto, se debe toda la organización política, social y económica y a las franquicias y exenciones otorgadas por los monarcas castellanos, para estimular la actividad económica y el comercio. Esta circunstancia no sólo viene avalada por los nombres castellanos de la totalidad de los caudillos y dirigentes de la antigüedad que acabamos de ver, sino tambien por otros hechos históricos que tuvieron lugar en épocas muy tempranas, Así, en 1480, las Cortes de Toledo acordaron la creación de los astilleros (atarazanas) de Sevilla y de Bilbao, así como primar la construcción en dichos astilleros, de buques de más de 200 toneladas.

Se trata por lo tanto de unos orígenes históricos repletos de Garcías, Sánchez, Lopez, Jiménez, Aznares, Garcés, etc. todos de cultura y ascendiente celta-castellano y donde no hay la menor participación vasca. Resulta irónico que estos Garcias, Lopez, Jiménez etc. pobladores autóctonos y fundadores de todas las instituciones que hoy se presentan como vascas, sean llamados extranjeros en su propia tierra. El saqueo de antaño no ha desaparecido y hoy se orienta a despojar a los ciudadanos oriundos de esas tierras de las instituciones creadas por sus antepasados.

10º Nombres y toponimia celta que los nacionalistas presentan como vascos: 

Ademas de las instituciones ancestrales de los celtas castellanos, los nacionalistas presentan tambien como vascas numerosas palabras celtas, como el numeral “hogei”, el toponímico “Deba”, “mando” o “tegí” (sitio, lugar), Maite (amado), Gori (Incandescente), Erbi (Liebre), Mendi (Monte), Orein (Ciervo), Orkatz (Corzo), etc.. 

Son tambien muy numerosos los nombres de los pobladores celtas de las zonas vasconizadas que los nacionalistas hacen pasar por vascos, entre ellos Zuazo (Suessatium), Lezama-Leguizamon (Segisamum, también ciudad de los turmódigos y a su vez derivado de Segisama formado con el tema céltico sego que significa acto de alcanzar un objetivo, de triunfar o vencer y con el final céltico ama) y otros muchos nombres y toponimia de los ancestros celtas de los castellanos. 

No son precisamente las crónicas de la historia un relato que agrade oir a los nacionalistas vascos, pero todos debemos conocerlas porque “Veritas Liberavit Vos” –solo la verdad nos hace libres- 

 

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