plaza de toros

Ante todo quiero dejar patente que los festejos taurinos no son espectáculos que me agraden ni de los que estoy orgulloso. La llamada "Fiesta Nacional" no es mi fiesta. Pero como es la fiesta de millones de personas en todo el mundo, la voy a defender siempre; aunque no me agrade defenderla.

Se van a cumplir ciento seis años de la inauguración de la plaza de toros de Priego, una de las de mayor solera de la provincia de Cuenca, aunque su estado actual no permite organizar festejos taurinos desde hace varios años. Priego y su comarca siempre contaron con una gran afición a los toros y aunque el coso taurino es de propiedad privada, se espera que en el futuro se pueda recuperar una de las plazas con mayor sabor de la Serranía y de la Alcarria. Su inauguración hace casi ciento seis años, el 14 de septiembre de 1912, con ocasión de las fiestas de la localidad pricense, resultó todo un acontecimiento. Los periódicos y revistas de la época glosaron el acontecimiento. Hay que hacer constar que la mejor plaza de toros del mundo, la plaza de Las Ventas, se construyó en 1922, se terminó en 1929 y se inauguró en 1931. La mayor plaza del mundo, la Monumental de México se construyó en 1944. La plaza de toros de Cuenca se inauguró en 1926.

Tenemos una plaza de toros que arquitectónicamente no vale mucho, pero históricamente es una pieza arqueológica de un valor incalculable. Debemos conservarla.

¡VIVA PRIEGO!

Sobre la inauguración de la plaza de Priego, con dos novilladas los días 14 y 15 de septiembre, en las que actuaron en ambos festejos Adolfo Guerra y Corchaíto II, se hizo amplio eco la prensa conquense de la época. El semanario “El Mundo” comenzaba así su crónica “Desde Priego”: “La enorme afluencia de forasteros llena por completo la plaza anchurosa y la calle Larga, en donde los feriantes de quincalla y bisutería  barata han establecido sus mercancías. Las demás calles repletas de gentes forman un abigarrado conjunto constituyendo una simpática nota de color la diversidad de trajes y lo variado de su indumentaria.  El chorrillo, con sus eras y sus terrenos colindantes, con una gran cantidad de ganados entre los que sobresalen algunos hermosos ejemplares. Unos feriantes y otros hacen negocio, pues las transacciones de ganado son de importancia y los tenderetes se ven concurridísimos”.

El Revistero” sigue tomando nota:  “Se inaugura la plaza debida al tesón, a la actividad y al amor por su patria chica de un hombre que hoy lo es todo, pues su nombre es el solo que se pronuncia para  aplaudir su obra, que sin adornos ni galas es un circo grande hermoso y capaz en el que no falta detalle alguno, resultando un milagro en estos tiempos de poca fe, pues con escasas ocho mil pesetas se ha construido una plaza de toros, capaz  para más de 6.000 almas. Sean los aplausos y las enhorabuenas para Clemente Martínez Hualda y para los demás accionistas”.

En “El Liberal” escribe M. Cano Ruiz, quizás un antepasado mío, que viaja a Priego con su mula, “feliz como una rosa”, describiendo el gran ambiente que se vive en la localidad serrana, en el día de la fiesta grande, con el gentío en las calles y las muchachas bonitas. Escribe Cano sobre la inauguración de la plaza que “la especie cundió y propalóse hasta los más recónditos rincones de la provincia. ¡Priego tiene plaza de toros! Esta ha sido la frase que oía de labios de Cuenca entero y esa misma la que yo repetía estupefacto, no queriendo dar crédito a tales palabras”. La plaza, de bote en bote, presenta el aspecto de solemnidad grande. Las Bandas de Música que dirigen tan acertadamente los profesores Valentín Pobo y Rufino Ocaña alegran al público con alegres pasodobles. Preside el alcalde, Joaquín Marchante, y en el primer brindis de la tarde, el diestro Adolfo Guerra dice: “Brindo por el presidente, por los de Priego, por los forasteros, por los aficionados y por la fiesta nacional”. Los cuatro novillos de Rufo Serrano dieron buen juego, pero los espadas Adolfo Guerra (verde y oro) y Corchaíto II (grana y oro), no cortaron orejas al fallar a espadas, siendo aplaudidos.

El día 15 de septiembre de 1912, con lleno de nuevo en los tendidos, se lidiaron novillos de la viuda de Ramón Herraiz, y tampoco pudieron cortar orejas los repetidores novilleros Adolfo Guerra y Corchaíto II, aplaudidos por la afición pricense, que salía de la plaza opinando que tenía una plaza de primera para 6.000 espectadores. Cien años después la plaza de Priego espera el milagro de volver por sus fueros. Manos a la obra.

En Priego se celebra el segundo domingo de noviembre la festividad de la Patrona, la Virgen de la Torre, con una procesión en la que la imagen va en una carroza y otros actos festivos. En 1912, con la novedad que suponía tener una nueva plaza de toros, se organizó una novillada para el día 11 de noviembre, que hizo que se llenase el coso taurino. Publica “El Liberal” que “con motivo de la festividad de la Virgen de la Torre se ha celebrado con un lleno de órdago a grande la corrida de toros que anunciamos”, en la que con reses de la viuda de Ramón Herraiz actuaron Minerito y Alvarito de Córdoba.

Se lidian tres astados de la ganadería de la señora viuda de D. Ramón Herraiz, por las cuadrillas de Minerito y Alvarito de Córdoba. Preside el alcalde, acompañado de los señores D. Julián García Rodríguez, juez de Instrucción, y D. Enrique Fernández, teniente de la Guardia Civil. Además de los dos espadas, la nota pintoresca la pone  “El Tancredo” Antonio Albasán, que ejecuta su atrevida suerte con serenidad sin igual. 

El pueblo soberano aplaude y pide que se retire, pues pensaba repetir la "suerte”. En el tercero volvió a repetir la suerte sentado en una silla y leyendo el periódico. Es derribado sin consecuencias y aplaudido. Minerito y Alvarito de Córdoba fueron ovacionados con la muleta pero fallaron con los aceros. El público salió contento y sin frío.

¡O TEMPORA, O MORES!

¿Volverán los aficionados taurinos de Priego y su comarca a disfrutar del trabajo, la ilusión y la herencia del bendito don Clemente Martínez Hualda? ¿O se tendrán que conformar con las chorradas de los historiadores de pitiminí que pululan por aquí, como moscones en verano? CHI LO SA?

 

Criticón Digital