rosquillas aguardiente

Estas rosquillas se hacen en mi casa casi todas las semanas. Nos gustan tanto que duran un santiamén. Son una de las pastas caseras más delicadas y deliciosas que se pueden paladear.

Para desayunos y meriendas  con leche, café o chocolate son deliciosas. En sobremesa, con un licor dulce, son inmejorables.

Es una receta fácil, excepto la confección de las rosquillas que requiere de una cierta habilidad. Pero no importa si la presencia no es la mejor, el sabor es lo que cuenta y, siguiendo las instrucciones de la receta, está garantizado.

Ingredientes (para 6 docenas de rosquillas de 6 cm de diamétro exterior y 2 cm de pared)

1 taza de aguardiente u orujo, 125 ml.

1 taza de vino dulce, moscatel o mistela, 125 ml.

3 tazas de aceite, 400 ml.

2 tazas de azúcar, 250 gramos.

1 papelina de gaseosa industrial.

Harina de repostería, 800 gramos aproximadamente.

Azúcar moreno

En un bol mezclar el azúcar con el aguardiente y el vino dulce y remover hasta que el azúcar quede disuelto lo más posible.

Añadir el aceite y remover.

Ahora le añadiremos la papelina de gaseosa industrial y removeremos todo, y a continuación añadimos la harina, poco a poco, y comenzamos a amasar con las manos. La masa ha de quedar consistente, y estará lista cuando se despegue de las manos. 

Hacemos la forma de las rosquillas, las pasamos por un plato con azucar moreno, solamente la parte superior de las rosquillas y las colocamos en la bandeja del horno con un papel para hornear en el fondo para que no se peguen. 

Para hacer las formas de las rosquillas coger un pellizco de masa y estirar en la mesa, hasta dejar un cilindro de un cm de espesor y unos 25 cm de longitud. Doblarlo por la mitad y trenzarlo, uniendo después los extremos de la trenza. Las primeras rosquillas no tendrán buen aspecto, pero al cabo de media docena de pruebas resultarán apetecibles. Mi mujer los hace con pellizcos, pero esto requiere una experiencia que solamente se adquiere cuando se han horneado muchas rosquillas.

Horneamos 10-15 minutos a 170 grados, según horno y grill.

Sacarlas del horno, dejarlas enfriar y ¡a comer!

 

Criticón Digital