mantecados

Desde que descubrí que para hacer estos dulces navideños en casa no había que pertenecer necesariamente a la Orden Secreta del Mantecado Sagrado, es decir, que cualquiera puede hacer una docena en un periquete, está escrito en alguna parte que, en cuanto llegan estas fechas, comienza la temporada. Se suben las mangas, se colocan los delantales y se saca brillo a la encimera de la cocina. Es una experiencia muy emocionante, no sólo por el hecho de comerte tus propias creaciones, que, dicho sea de paso, están sublimes, sino que toda la casa adquiere un olor y un sabor irresistibles.

Ingredientes. (Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

Ingredientes básicos:

500 g harina de repostería (+ harina extra para amasar).

(se ha de pesar después de haberla secado).

250 g de manteca de cerdo.

250 g de azúcar blanco (a ser posible, superfino).

Ralladura de una naranja (sólo la piel, no la parte blanca).

Azúcar glass para espolvorear.

Elaboración:

Comenzamos eliminando la humedad de la harina, para lo cual la colocaremos en una sartén grande a fuego medio (también puede hacerse en el horno (eléctrico) a unos 100ºC , bien extendida sobre la bandeja durante unos 30 minutos y removiendo de vez en cuando, pero de esta forma es más práctico y tenemos un mayor control). No dejaremos de remover con una cuchara de madera justo hasta empiece a coger un ligero color dorado y a oler a tostada; se trata de secarla, no de tostarla, así que hemos de retirarla inmediatamente antes de que eso pase. Tendremos así una harina mucho más suelta y sin humedad. Dejamos enfriar en un cuenco grande. Puedes no secar la harina, pero de esa manera tendrás unos mantecados con una textura menos fina.

En un cuenco pequeño, mezclamos el azúcar y la ralladura de naranja a conciencia, friccionando bien con la yema de los dedos, de forma que la piel de la naranja libere bien todos sus aceites y queden impregnados en el azúcar. Reservamos.

En otro cuenco grande, mezclamos la manteca con el azúcar y la ralladura de naranja hasta obtener una pasta de textura suave y cremosa.

Añadimos ahora la harina fría  y amasamos bien hasta combinar por completo. Acabaremos con un montón de migas densas y sueltas, que volcaremos sobre la superficie sobre la que vayamos a trabajar más adelante y con las manos trataremos de reagruparlas hasta conseguir una pasta homogénea y compacta.

Formamos una bola, la envolvemos en film transparente y refrigeramos al menos durante unos 30 minutos.

Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC y reservamos la bandeja del horno cubierta con papel vegetal para hornear.

Espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y extendemos la masa de nuestros mantecados con ayuda de un rodillo de amasar (también enharinado) hasta conseguir un grosor aproximado de unos dos centímetros (es muy posible que te resulte más fácil manejar esta masa por partes; yo suelo dividirla por la mitad y trabajar en dos tandas. La que no estoy usando, la dejo en el frigorífico envuelta en el film transparente). ATENCIÓN: Hemos de trabajarla con cuidado de que no se nos rompa demasiado, pues no es una masa muy elástica y tiende a desmigajarse. Si estuviera demasiado fría y se quebrara con facilidad, la dejaremos 5 minutos a temperatura ambiente; cuando volvamos a manipularla, el calor de nuestras manos ayudará a que se mantenga de una pieza.

Una vez extendida la masa, damos forma a nuestros mantecados con un cortapastas (también enharinado). Hemos de tratarlos con sumo cuidado, ya que es una masa bastante suelta y se pueden romper con facilidad. Reagrupamos los recortes de masa que sobren y volvemos a cortar hasta que no nos quede masa. (Yo he usado dos tipos distintos de cortapastas, uno redondo con los bordes ondulados de 5 cm Ø, y otro con forma de estrella un poco más grande).

Alineamos nuestros mantecados sin que se toquen entre sí sobre la bandeja del horno, previamente cubierta con papel vegetal para hornear, y volvemos a refrigerar (cubriéndolos con film transparente) unos 10 minutos más; de esta manera, los mantecados conservan mejor su forma durante el horneado.

Retiramos la bandeja del frigorífico y la introducimos en el horno a media altura. Hornearemos durante unos 10-15 minutos, justo hasta que comprobemos que empiezan a dorarse; si sobrepasamos el tiempo de horneado, acabaremos con unos mantecados secos y duros.

Sacamos la bandeja del horno y, con ayuda de una espátula plana, transferimos nuestros mantecados con muchísimo cuidado (calientes son muy frágiles) a una rejilla, donde los dejaremos enfriar por completo.

Una vez fríos, espolvoreamos con azúcar glass.

Han de conservarse en un recipiente hermético. Se mantienen perfectos durante todas las fiestas (y aun después de guardar el árbol, pero a ver quién se resiste a comprobarlo )

Ingredientes opcionales: 

100 g de almendras crudas finamente molidas (yo he usado de la variedad "marcona)  

1-2 cucharaditas de canela molida (según preferencia personal)

También puedes añadir 1 cucharadita de licor de anís (antes de añadir la harina) o semillas de sésamo para decorar (en este caso, cubrir los mantecados con las semillas antes de introducirlos en el horno).

 

Criticón Digital