tortipizza

Hasta hace poco más de un año, en mi casa se hacían las pizzas al estilo tradicional, hacíamos la base con masa de harina de trigo y les poníamos los ingredientes al gusto de cada uno. 

Un buen día, al ir a preparar una pizza, un sábado por la noche, nos encontramos con que no teníamos harina para hacer la base de la pizza. A mi mujer se le ocurrió que podríamos hacer una tortilla y ponerle encima los ingredientes de la pizza. 

Dicho y hecho. El resultado fue tan delicioso que cuando queremos pizza, un 50% de las veces la base es una tortilla española.

Ingredientes. Para 4 personas.

4 huevos grandes o 5 pequeños.

1/2 kilo de patatas.

1 cebolla grande.

Aceite

Sal

250 gr.Queso mozarella 

125 gr. Jamón York troceado

125 gr. Beicon troceado

120 gr. Gambas peladas congeladas o frescas eso ya vosotros

125 gr. Champiñones en láminas

4-5 cucharadas de tomate frito casero

Orégano seco

Preparación

Pelamos las patatas, las lavamos para quitar restos de suciedad y muy importante, las secamos. Cortamos en láminas semifinas, a mí no me gusta que se deshagan sino que al freírlas se tuesten un poco. Las colocamos en un bol grande, donde luego vamos a mezclar con el huevo y añadimos sal al gusto. Removemos bien y reservamos.

Elegimos nuestra sartén más grande y antiadherente. La ponemos al fuego y añadimos un buen aceite de oliva virgen extra, no tengáis miedo en gastaros un poco de dinero en aceite, le va a dar ese punto de sabor que distingue vuestra tortilla de las demás, podéis emplear muchas variedades: arbequina, picual, cornicabra, hojiblanca, royal… el que más os guste, pero de calidad.

Introducimos las patatas cortadas y ya saladas y dejamos que se cocinen durante aproximadamente veinte minutos a fuego bajo. El tema del grosor de las patatas también va a gustos y hay quien prefiere cortarlas a trozos muy pequeños, en láminas muy finas que casi se rompan al freír y o más bien grandes.

Mientras se están friendo las patatas, en el bol donde luego vamos a echar las patatas batimos los huevos, reservamos. Pelamos la cebolla y cortamos lo más fino posible. En otra sartén calentamos un poco de aceite y añadimos los trozos de cebolla. Pochamos hasta que tenga un color dorado, que tenga un punto de caramelización pero sin llegar a quemarse. La cebolla se hará antes que las patatas, así que escurrimos y añadimos al bol con el huevo batido.

Quitamos con una espumadera las patatas de la sartén, dejándolas con el menor resto de aceite posible, bien escurridas. Si no queremos nada de aceite extra podemos emplear un colador grande, las dejamos escurrir y luego las introducimos al bol con la cebolla y el huevo. Reposamos la futura tortilla durante 15 minutos para que se junten bien todos los sabores.

En la misma sartén amplia o una paellera cocinamos la mezcla que tenemos en reposo. Que esté poco hecha ya que al hornearla con los demás ingredientes quedará perfectamente cuajada. Es interesante que la sartén sea lo más amplia posible, 30-40 cm de diametro o más para que la tortilla quede muy fina, de unos 2 cm de espesor o menos.

Para este tipo de tortilla sólo necesitamos 4 minutos a fuego medio-alto. No es necesario darle la vuelta. Cuando veamos que el huevo está un poco cuajado estará preparada para añadir los demás ingredientes. Pero si la queremos bien cuajada le damos la vuelta y la penemos al fuego otros 2 minutos.

Una vez hecha la tortilla, se cubre con el tomate frito bien extendido sobre la tortilla, espolvoreo con un poco de orégano y extiendo la mitad del  queso mozzarella rallado.

Se extiende por encima el bacon, el jamón york, las gambas y los champiñones. Se espolvera con el orégano restante y se cubre con la otra mitad del queso mozarella.

Se enciende el grill del horno. Solamente el grill, es muy importante este detalle. Se introduce la tortipizza y cuando el queso de cubrición haya fundido y comience a tostarse, unos 8 minutos en la bandeja de enmedio, se retira la tortipizza y ¡a comer!

Es un plato muy completo. A los niños les encanta y a los mayores también. La tortilla se puede hacer añadiendo calabacín, espinacas o cualquier otro vegetal, y la cubrición admite los ingredientes que nos apetezcan. Eso sí, el tomate, la mozzarella y el orégano no deben faltar para que tenga el sabor característico de la pizza. También se le puede añadir albahaca para darle un toque de frescura.

 

Criticón Digital