Una serie de incidentes modificaron el clima de festejo que se vivía esta noche en los alrededores del Obelisco, donde miles de personas fueron a festejar el subcampeonato mundial de la Selección Argentina, según reflejan las noticias de Clarin.com, con más de 120 detenidos y 70 heridos en Buenos Aires tras la final del Mundial

Un grupo de personas generó destrozos en al menos dos móviles de televisión. Unos 15 hinchas se subieron a un vehículo del canal de noticias TN y arrancaron una de las antenas, mientras los trabajadadores abandonaban la unidad. También, algunos hinchas, en aparente estado de ebriedad, se colgaron de los semáforos poniendo en riesgo su propia vida.

La Policía reaccionó tarde y cuando la Guardia de Infantería llegó al lugar hubo algunos piedrazos. Los efectivos policiales se retiraron del lugar sin detener a nadie y todavía persiste el clima de tensión en el sector de los disturbios.

A pesar de la derrota agónica contra Alemania, miles de argentinos salieron a las calles para festejar y darle su respaldo al equipo, que llegó a la final de la Copa del Mundo luego de 24 años.

En Parque Centenario y Plaza San Martín, donde miles de porteños siguieron el partido en pantallas gigantes, el gol de Götze dejó a todos mudos. Pero duró sólo unos segundos. La gente alentó hasta el último minuto. Con la suerte echada, el clima pasó de la lógica desazón a una tenue alegría. Y hasta hubo fuegos artificiales por el subcampeonato.

Es que la mayoría de las expresiones de los hinchas fue de respaldo. "Nos faltó suerte, pero dejaron todo y ahora somos subcampeones", dijo la arquitecta Analía Cigliuti, de 31 años. La bronca fue contra el árbitro italiano Nicola Rizzoli, al que muchos les reclamaron por un supuesto penal no cobrado a Higuaín.

En caravana y cantando el ya clásico "Brasil, decime qué se siente...", los hinchas se movilizaron al Obelisco que se vistió de celeste y blanco con miles de banderas y camisetas.

"No pudo ser, pero hay que reconocer el esfuerzo de los jugadores", dijo Carlos Molina, un hombre de 39 años que intentaba convencer a su hijo Agustín, de 7, que había algo para festejar, pese a la derrota ante Alemania. El niño lo miraba con lágrimas en sus ojos, sin poder creer que su ilusión la había cortado un tal Gotze a miles de kilómetros de distancia.

Esas sensaciones se mezclaron entre los 5.000 mendocinos que se concentraron en la esquina de San Martín y Garibaldi, en el microcentro de la capital provincial, para hacerle el aguante al equipo de Sabella y Messi, pese a la derrota.

Las caras pintadas, banderas, camisetas y hasta un ataúd de cartón pintado con los colores de Brasil aparecieron minutos después del final del encuentro en el Maracaná. Y los elogios al mendocino Enzo Pérez y los insultos al árbitro italiano se multiplicaron en una manifestación popular controlada de cerca por unos 600 efectivos de la Policía.

La gente coreó el himno nacional y el hit "Brasil decime que se siente...", entre tantas muestras de alegría como de tristeza. "Nos escapamos muchos goles y Messi no apareció", se quejaba Camila (21), una estudiante de psicología que marcó a Mascherano como su favorito. "Es el alma del equipo", agregó la joven que vivió su primera final de la Copa del Mundo con Argentina con protagonista.

Mientras tanto, en Alemania, se desbordó la alegría por todo el país, millones dfe alemanes salieron a las calles a celebrar el triunfo por todo el país, sin ningún incidente que reseñar.

Criticón Digital