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Nadie sabe el paradero de las 276 niñas cristanas estudiantes de Chibok. Un año del masivo secuestro de Boko Haram: ¿Dónde están las niñas de la escuela de Nigeria?

Nadie ha vuelto a saber nada de las más de 200 niñas secuestradas por el grupo Boko Haram en Chibok, un pueblo del noreste de Nigeria estigmatizado por la más popular y trágica acción de este grupo yihadista.

Desaparecieron durante las primeras horas del 14 de abril de 2014, hace ahora un año, cuando medio centenar de hombres armados llegaron en camionetas e irrumpieron salvajemente en el centro educativo.

Esta vez, en lugar de asesinar a profesores y alumnos mientras dormían -como sucedió en otras acciones de Boko Haram-, decidieron capturar a las niñas.

Después de aquel asalto, solo se las vio una vez más a través de un vídeo difundido por el grupo terrorista, que anunciaba que iba a venderlas como esposas en diferentes países africanos. De hecho, las informaciones de los medios locales afirmaron que las habían distribuido en cinco países: Nigeria, Chad, Níger, Camerún y República Centroafricana.

Nadie sabe el destino que han corrido las chicas, pero la esperanza es lo último que pierden sus familiares. Más aún, cuando justo ahora que se cumple un año, una mujer asegura a la BBC que hace tres semanas vio a 50 de ellas con vida en Gwoza, antes de que los militantes del grupo islamista radical fueran expulsados por las fuerzas regionales. "Nos dijeron que eran las niñas de Chibok y que estaban retenidas en una casa muy grande cuando coincidimos con ellas en la misma calle", dijo la mujer, que no quiso dar su nombre por miedo a las represalias.

También el presidente de Nigeria, Jonathan Goodluck, afirmó hace apenas un mes que las niñas seguían vivas.

Las organizaciones internacionales señalan como responsable el secuestro al Gobierno del entonces presidente, a quien siempre se le reprochó el abandono del norte del país, donde reside la mayoría de su población musulmana.

"Su Gobierno falló en la prevención de estos crímenes, en su persecución y en la protección de las víctimas", censuró en un comunicado el director la Federación Internacional para los Derechos Humanos, Karim Lahidji. "El nuevo presidente tendrá que hacerlo mejor y más rápido", demandó, en alusión al vencedor de las recientes elecciones, Muhamadu Buhari, quien aún no ha tomado posesión.

Pero transcurrido un año, y dada la naturaleza de sus captores, parece poco probable que el nuevo mandatario pueda hacer algo por unas niñas que perdieron su libertad en una escuela de Chibok.

Las imágenes alarmaron a gobiernos como los de Estados Unidos y Gran Bretaña, que entraron en liza para intentar localizar y rescatar a las escolares apoyando a un maltrecho Ejército nigeriano y a su desinteresado Gobierno. Pero la ayuda militar internacional, auspiciada por la célebre campaña en redes sociales "BringBackOurGirls" ("Traed de vuelta a nuestras niñas"), fracasó progresivamente.

El Gobierno de Barack Obama envió aviones no tripulados, desplazó a decenas de expertos y cedió cámaras capaces de captar movimientos en la selva, pero el resultado ha sido nulo. La búsqueda de las niñas comenzó tres semanas después de su desaparición, lo que, en un entorno sociogeográfico como el de Nigeria, es demasiado tiempo para encontrar un rastro.

El 23 de septiembre del pasado año, un portavoz del Ejército nigeriano anunció que un numeroso grupo de niñas había sido liberado, pero una hora más tarde se retractó.

Un mes después, el Gobierno -con la vista puesta en las elecciones generales de febrero, que finalmente perdería- fue más allá y anunció un acuerdo de alto el fuego con Boko Haram que incluía la inminente liberación de las menores.

El grupo yihadista siguió cometiendo atentados, cada vez con más frecuencia, y las menores nunca fueron puestas en libertad, algo que aclaró la sospecha generalizada: que el anuncio solo respondía a intereses electorales.

"El asunto de las niñas está olvidado porque hace tiempo que fueron casadas", dijo el líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, en un vídeo.

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