En una zona industrial de Geldermalsen el ayuntamiento pretende construir un albergue para 1.500 refugiados, a lo que se oponen los habitantes de la ciudad.

La alcaldesa de la ciudad condenó lo ocurrido. La pequeña ciudad, tiene previsto adoptar una decisión sobre el refugio en enero. En lo que va de año, en Holanda se registraron 57.000 solicitantes de asilo, la mayor parte de ellos sirios. El Gobierno en La Haya acordó con los municipios la construcción de albergues con 25.000 plazas más de las que ya existen.

“Eso no es del todo inusual en estos días. Casi todos los días en los Países Bajos, y en todo el resto de Europa occidental se dan estos tipos de disturbios “culturales”.

Sí, efectivamente, que seguramente lo hacen. Pero esto fue un motín realizado por el holandés indígena,que protestaba el establecimiento de un centro de asilo en su ciudad, un acuerdo dispuesto a sus espaldas. 

 

En los siguientes videos podrás ver en un primer momento la reunión pública, que tiene lugar en una sala con grandes ventanas de cristal. Mientras que los funcionarios públicos se reunían para realizar los "acuerdos",  el motín se están fraguando, con intensidad, a las afueras de las ventanas.

Una musulmana toma el micrófono para dar su testimonio. Mientras habla, la gente a su alrededor se muestra visiblemente incómoda, dirigiendo cada vez más su atención a las ventanas, fuera de las cuales los ciudadanos que protestan están lanzando fuegos artificiales y petardos y se enfrentan con la policía. 

Después de otros treinta segundos más o menos una llamada va a abortar la reunión, y todo el mundo sale a toda prisa de la habitación. Después de que se pueden ver algunas imágenes de lo que ocurre fuera de las ventanas. 

Vamos a exponer concisamente  los antecedentes de los acontecimientos ocurridos en esta población: 

Geldermalsen es una pequeña ciudad de 26.000 habitantes, menos de 10.000 en el pueblo principal. 

La razón de los disturbios es muy simple. Dinero. Mucho dinero. 

El pueblo se encuentra cerca de la bancarrota debido a las inversiones tontas. Antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, compraron tierras agrícolas para convertirlas en una zona industrial. El pueblo invirtió mucho dinero en ello (la propia tierra, infraestructura, etc.), pero nadie estaba seriamente interesado en implantar su negocio allí. Algo que se podría haber previsto con un poco de investigación de mercados. No hicieron  la investigación y el ayuntamiento de Geldermalsen está a la espera de un pago de 12,5 millones de €, que no posee.  Bancarrota total, en otras palabras. 

El alcalde encontró una solución perfecta:  ofreció la zona industrial para su conversión en un centro de asilo. COA (Centraal Orgaan Opvang Asielzoekers, la autoridad responsable de los solicitantes de asilo) busca desesperadamente lugares de asilo, por lo que este ofrecimiento  vino como un regalo del cielo para ellos. Todo lo que Geldermalsen tenía que hacer era ofrecer toda la parcela a la venta, para instalar un gran centro de asilo. COA solo está buscando lugares que puedan albergar a más de 600 personas. Al ofrecer los terrenos al COA, podrían recuperar lo invertido. Eso significaría que el pueblo se habría salvado de la bancarrota.  

El alcalde es un "progre buenista" de los que tanto abundan en Europa, pero no es tan estúpido como para pensar que la población querría mansamente aceptar el nuevo acuerdo. Entendía muy bien que a la población no  le iba a gustar su idea. Así que  trató de hacer los acuerdos secretos habituales tan familiares para todos nosotros. Organizar todo “entre amigos”. Pretendiendo un  interés genuino en la democracia mediante la organización de una  reunión pública donde una  (seleccionada) audiencia aprobaría automáticamente el trato. Entonces COA compraría esa tierra a precio de mercado para albergar 1.500 refugiados allí. 

Este esquema ha fracasado. La semana pasada, los ciudadanos se pusieron  ​​en contacto con GeenStijl (importante página web holandesa para el consejo y apoyo en temas ciudadanos), que les indicó que la única forma de detener el acuerdo era con algaradas.  

Esa noche  se llevó a cabo la reunión, y la situación se escapó fuera de control..

Lo que sorprende es la respuesta de los medios de comunicación. Despotrican contra este estallido de indignación de la ciudadanía  y la condenan. Sin embargo no han condenado nunca jamás la violencia cometida por activistas de izquierda.

Ochenta activistas a favor de un centro de refugiados merecen toda las loas de la prensa europea. Miles de ciudadanos hartos de pagar impuestos para que los "refugiados" y los ilegales vivan a cuerpo de rey, colapsen la sanidad, quiebren el sistema de pensiones y degraden los barrios con su "violencia cultural", multiculturalismo le llaman algunos, no merecen nada más que reproches.

Pues no, señores, los ciudadanos europeos están despertando y están saliendo a la calle. No son ochenta, no, son quinientos millones. Tomen nota los polítiquillos de esta Europa postrada al buenismo multicultural, porque se acaba el poner la otra mejilla. 

A continuación se presentan los videos. Están en holandés, pero no hay realmente ninguna necesidad de subtítulos. Los hechos hablan por sí mismos: 

Estos vídeos, dignos de Mel Brooks, nos pinta claramente la realidad de Europa. Y no son nazis vandálicos, son ciudadanos europeos hartos, muy hartos.

 

Criticón Digital