ENCUESTA

Los españoles han hecho su primera valoración de la gestión política de los partidos tras el intento de golpe de Estado de los independentistas catalanes el pasado 1 de octubre. Según la encuesta de GAD3, Ciudadanos obtendría una importante subida en las urnas si hubiera ahora elecciones generales, y desbancaría a Podemos del tercer puesto, después del PP y el PSOE. El partido de Albert Rivera es el único de los cuatro grandes nacionales que sube en estimación de voto tras el 1-O.

Los ciudadanos han tomado buena nota de la respuesta política que han dado unos y otros en las últimas semanas frente al desafío independentista. El resultado salta a la vista: desde las elecciones generales, el PP perdería 12 escaños, el PSOE, ganaría 1,  Podemos perdería 16 escaños, un 23% de su electorado. En contraste con estas caídas generalizadas, el partido naranja recibe un fuerte espaldarazo y ganaría 26 diputados, ¡UN 81% MÁS!, hasta situarse en el Congreso con un total de 58.

La encuesta de GAD3 se realizó entre los días 2 y 6 de octubre. En las respuestas de los entrevistados pesa por tanto la actuación de cada partido durante el 1-O y en las jornadas posteriores. Desde esa perspectiva, la gestión del Gobierno de Rajoy no ha hecho sumar al PP ni un solo diputado, sino que, al contrario, cae casi dos puntos en estimación de voto y se quedaría con 125 escaños, muy por debajo de los 137 que obtuvo en las elecciones generales de junio de 2016, y de los 131 obtenidos en la encuesta de septiembre. Los populares se acercan al pírrico resultado obtenido en las urnas en la convocatoria electoral de diciembre de 2015, con 123 escaños.

Respuesta «inmediata».

La mayoría de los españoles respaldan una «supresión de autonomía» si se produce la declaración de independencia. Pero hasta ahora se desconoce el plan concreto del Gobierno, que ha recibido críticas por su inacción. Incluso ha insinuado que no impedirá que se produzca esa declaración de secesión, sino que tenga algún tipo de «efecto» posterior en la práctica.

Esa actitud, que en La Moncloa califican de prudente y serena, contrasta con la respuesta sin contemplaciones que exige Ciudadanos desde ya. El partido de Rivera reclamó a Rajoy el día 2 en La Moncloa que aplicara el artículo 155 de forma inmediata («mañana o pasado», precisó), para anular al presidente de la Generalitat, disolver el Parlamento autonómico y poder convocar elecciones autonómicas cuanto antes. En esas elecciones, Ciudadanos saldría bastante bien parado al frente del bloque constitucionalista, según los datos conocidos.

Rivera estuvo toda la semana pasada espoleando al presidente Rajoy para que se moviera y actuara de forma contundente, con el objetivo de impedir que se produjera la declaración de independencia. El viernes, el presidente de Ciudadanos se presentó por su cuenta en La Moncloa para decírselo de nuevo a Rajoy cara a cara.

Ese discurso tajante y muy claro de Rivera contra los golpistas ha llevado a Ciudadanos a su mejor resultado en las encuestas en los últimos dos años. Si en las generales de junio de 2016 obtuvo 32 diputados, y en el barómetro del mes pasado se situó en 41, ahora, después del 1-O, se dispara hasta 58 escaños. Ciudadanos obtiene una estimación de voto del 19,5%, casi cuatro puntos más que en septiembre, y 6,4 más que en las urnas del 26-J.

Tercer partido.

Ciudadanos se aúpa al tercer puesto, por delante de Podemos, que no deja de caer. La escalada del partido de Rivera compensa con creces la bajada de los populares. Los 58 diputados de Ciudadanos sumados a los 125 del PP dan un total de 183 escaños en el Congreso, muy por encima de los 176 que marcan la mayoría absoluta. Es decir, si hubiera elecciones ahora, el Gobierno ya no dependería de los nacionalistas vascos, ni tendría que hacer equilibrios con los canarios para aprobar los Presupuestos, ni necesitaría la abstención del PSOE para lograr una investidura. A cambio, tendría al lado a Ciudadanos en una posición mucho más fuerte, sin olvidar que entre sus exigencias, no cumplidas por el PP pese a estar firmadas, se incluye la limitación de mandatos, que podría afectar a Rajoy como candidato.

Rajoy sabe que cuenta con el respaldo de Ciudadanos si decide pasar a la acción y frenar la declaración de independencia. En La Moncloa quieren pensar que también tendrán el apoyo del PSOE, aunque la última semana dejó muy mal sabor de boca en ese sentido. Tras el 1-O, Pedro Sánchez exigió a Rajoy diálogo con los golpistas, anunció la reprobación de la vicepresidenta del Gobierno y pidió al presidente un acercamiento... a Unidos Podemos. El desconcierto en La Moncloa fue absoluto, aunque la respuesta oficial del Gobierno fue agradecer en un comunicado «la lealtad y la sinceridad» de este partido. Siguen confiando que a la hora de la verdad el PSOE no tenga dudas y apoye al Gobierno.

Tendencia a la baja.

Esta actitud del PSOE de Sánchez le ha costado apoyos en la encuesta de GAD3. En apenas un mes, los socialistas han retrocedido 2,1 puntos en estimación de voto, con lo que perderían ocho diputados. Se quedarían con 86, y con tendencia a la baja desde los 100 que registraron en mayo, en plena euforia por su proceso de primarias. Como se ve, Sánchez sigue sin convencer no a los militantes socialistas, sino a los votantes de izquierda.

Con un 21,8 por ciento en voto, el PSOE está siete puntos por debajo del PP, y solo 2,3 por encima de Ciudadanos. Los socialistas mantienen a raya a Podemos en las encuestas: les separan casi cuatro puntos, suficientes para alejar de momento el fantasma del salto que tanto temen en el PSOE.

La posición del partido de Pablo Iglesias ante el referéndum ilegal del 1-O le ha hecho perder apoyos entre la gente, cada vez más distanciada de su discurso antisistema. Desde la última encuesta, la de septiembre, ha retrocedido cuatro décimas y ha perdido dos diputados. Se quedaría con 55 escaños en el Congreso, y pasaría a ser el cuarto grupo parlamentario.

Caída de Podemos.

Su caída desde las elecciones del 26 de junio del año pasado es lenta, pero parece imparable: de los 71 escaños del 26-J ha pasado a 55 en apenas 15 meses. De ahí su obsesión por presentar otra moción de censura contra Rajoy, y no pedir un adelanto de elecciones. Con la primera opción todavía podría llegar a un acuerdo con el PSOE, al menos esa es su aspiración, y buscar los apoyos que no tuvo el año pasado para «echar» a Rajoy. Con la segunda opción, la de las elecciones, Iglesias sabe que la izquierda parlamentaria tiende a retroceder en las urnas, frente a un centro derecha que podría gobernar otra vez, ahora con mayoría absoluta.

La radicalización de su postura ante la jornada del referéndum ilegal del 1-O ha tenido su precio entre los votantes de Podemos, que Iglesias quiere ahora recuperar enarbolando la bandera del «diálogo».

ERC retrocede tres escaños.

La subida sostenida de ERC en las encuestas se ha interrumpido tras la jornada del referéndum ilegal en Cataluña, y durante la semana en la que Carles Puigdemont pronunció un discurso para criticar el mensaje del Rey e insistir en sus planes secesionistas. El partido de Oriol Junqueras perdería tres diputados respecto al barómetro de septiembre, y se quedaría con un total de 11. Sigue estando muy por encima del PDECat, la antigua Convergencia, pero las distancias se han recortado. Así, el partido de Puigdemont ganaría dos escaños desde el último mes si hubiera ahora elecciones generales, y obtendría seis, todavía por debajo de los ocho del 26-J. En el País Vasco, el PNV se mantiene totalmente estable, con idéntico resultado al registrado en las urnas en junio de 2016: 5 escaños y un 1,2 por ciento de votos.

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