españa mierda

Los nazionalsocialistas separatistas han ganado las elecciones autonómicas de Cataluña. De todas las malas noticias que podían traer las elecciones, se ha dado quizá la peor: los partidos separatistas suman, si unen fuerzas, la mayoría absoluta del Parlamento.

 Lo relevante es que la mitad de los votantes de una región, dando a sus partidos la mayoría absoluta en su asamblea legislativa, respaldan el incumplimiento de la Constitución, la inaplicación de la ley, la desobediencia a las resoluciones judiciales, la imposición de una ideología sectaria y xenófoba en la escuela, el recurso consciente y constante a la mentira y la malversación de fondos públicos para la difusión de propaganda. Y, para colmo, lo hacen sabiendo que todo ello traerá pobreza para todos. No hay disculpas. La mitad de los catalanes lo quieren así.

 

2015DIP.
C's
 
25 37 25,37%
JxCat
 
62 34 21,65%
ERC
 
62 32 21,39%
PSC
 
16 17 13,88%
CeC-Podem
 
11 8 7,45%
CUP
 
10 4 4,45%
PP
 
11 3 4,24%
 

 

Los nazionalsocialistas separatistas han ganado las elecciones autonómicas de Cataluña. Unas elecciones que no eran anómalas por el hecho de que algunos de los candidatos estén en la cárcel o prófugos en Bruselas, como tanto lagrimean los separatistas, sino por los hechos. Exactamente por los hechos que condujeron a esa gentuza a los tribunales y a la prisión provisional: el golpe que dieron desde septiembre hasta octubre. De ahí, del golpe, tan cercano en el tiempo que era imposible pasar página, la gran incógnita sobre el comportamiento electoral.

 De todas las malas noticias que podían traer las elecciones, se ha dado quizá la peor: los partidos separatistas suman, si unen fuerzas, la mayoría absoluta del Parlamento. Se sabe que están decididos a imponer quimera a la otra mitad de los catalanes con los medios más rastreros, ilegítimos y antidemocráticos, sin excluir la violencia más que en los casos en que se crea que es tácticamente contraproducente. Pues bien, ahora que se conocen los métodos que están dispuestos a emplear, han conseguido revalidar holgadamente la mayoría absoluta de la que disfrutaron en la anterior legislatura. Esta vez, los votantes independentistas no sólo han avalado con su voto la búsqueda de la independencia como objetivo, sino también los medios que se han estado empleando hasta hoy para alcanzarla.

El resto de los españoles podemos engañarnos poniendo el foco en la victoria de Ciudadanos. Podríamos incluso enredarnos especulando con la posibilidad de que las responsabilidades penales impidan a Puigdemont ser presidente de la Generalidad. Y, en el colmo de la ingenuidad, llegar a creer que el Gobierno independentista que de una u otra forma se constituirá, ante el temor de una nueva aplicación del 155, se limitará a gestionar los asuntos corrientes de la región. Minucias. Lo relevante es que la mitad de los votantes de una región, dando a sus partidos la mayoría absoluta en su asamblea legislativa, respaldan el incumplimiento de la Constitución, la inaplicación de la ley, la desobediencia a las resoluciones judiciales, la imposición de una ideología sectaria y xenófoba en la escuela, el recurso consciente y constante a la mentira y la malversación de fondos públicos para la difusión de propaganda. Y, para colmo, lo hacen sabiendo que todo ello traerá pobreza para todos. No hay disculpas. La mitad de los catalanes lo quieren así.

Las urnas no avalan ni pueden avalar la vía insurreccional. No está claro qué querrán hacer, pero está claro qué es lo que no pueden hacer. Frente al imperio de la mentira está el imperio de la ley. Aunque vistos los resultados, bien pueden decir, como dijo en una ocasión Engels: "Por el momento, la legalidad nos favorece tanto que tendríamos que estar locos para abandonarla". ¿Lo estarán?

Más de 20.000 empresas abandonarán Cataluña en menos de un año y la cifra de parados se incrementará en un millón de personas al vencer las formaciones independentistas en las elecciones catalanes del 21-D. La crisis política ha calado extraordinariamente en la economía catalana, a la vista de la avalancha de empresas que han mudado su sede fuera de Cataluña y del impacto que ya se aprecia en la actividad turística e inmobiliaria. 

Desde la Cámara de Comercio de Estados Unidos se advierte sobre un panorama económico pavoroso si continúa el actual clima de inestabilidad y tensión política en Cataluña. De ahí que los empresarios con presencia en Cataluña tengan claro que no continuarán desarrollando su actividad entre huelgas, corralitos, disturbios callejeros, legalidades paralelas y un Gobierno en prisión. Ya hay planes de contingencia para trasladar las unidades productivas fuera de Cataluña si los independentistas siguen con su locura independentista o se produce una situación de bloqueo en el próximo Parlament.

 

Criticón Digital