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Wolkswagen ha decidido pisar el freno en la planta de Martorell ante la incertidumbre política que genera el movimiento independentista fomentado por la Generalitat. La fábrica barcelonesa continuará con la producción que tiene planificada pero el grupo alemán no clarificará las invesiones futuras, lo que sí ha hecho con otras plantas de la compañía. De momento, Martorell ha perdido en favor de Chequia la producción del todocamino que estaba basado en la plataforma del Seat León.

Inaugurada en 1993, es la fábrica más moderna del Grupo Volkswagen en Europa. En el momento de su apertura, se le atribuyó una capacidad máxima de producción de 425.000 unidades al año, pero se estima que podría llegar a 500.000 trabajando en tres turnos. Cuenta con 11.500 empleados directos y otros 46.000 indirectos, repartidos por toda España. En lo que va de año, ha ampliado esta plantilla con 550 trabajadores temporales, que se han necesitado para reforzar las líneas de los Seat Ibiza, León y Audi Q3.

Desde la apertura de sus puertas, ha producido ocho millones de unidades. Además, el año pasado, cuando se cumplía su vigésimo aniversario, fue galardonada con el Automotive Lean Production Award, premio que se concede a las fábricas más eficientes, por el proceso de ensamblaje del modelo León.

Todo esto describe a una instalación productiva modelo que cualquier fabricante estaría dispuesto a apoyar. Sin embargo, según fuentes internas a la compañía que prefieren permanecer anónimas, el Grupo Volkswagen ha decidido levantar el pie del acelerador de las inversiones hasta que se clarifique el futuro de Cataluña. Y eso supone que, a diferencia de lo que ocurre en las fábricas de otras marcas, en otras regiones españolas, la planta de Martorell no tiene en cartera la fabricación, en un futuro próximo, de un nuevo modelo que asegure la continuación de su actividad.

Esto no implica que se vaya limitar el desarrollo de la marca Seat, a la que la fábrica está adscrita, cuyas ventas totales han crecido un 10,5% en lo que va de año. Sus centros Técnico y de Diseño, también situados en Martorell, siguen siendo destino de buena parte de la inversión anual de la marca para el desarrollo de nuevos modelos y nuevas tecnologías. Los primeros pueden ser producidos en Martorell o en cualquier otra fábrica del consorcio alemán. Y las segundas, redundan en beneficio de todo el grupo.

En 2012 se introdujo la nueva generación del modelo León, cuyo proceso de desarrollo fue de casi cuatro años y supuso una inversión total de 800 millones de euros, si se suman los costes de desarrollo y los industriales. Un año antes, entró en producción el Audi Q3, para el que se construyó una nueva línea de montaje independiente. Y ambos modelos dan lugar a los dos últimos picos de inversiones.

Desde el lanzamiento del León, que prácticamente coincide con el anuncio del referéndum por la independencia, ha estado en discusión el lugar de fabricación del nuevo todocamino que Seat lanzará en 2017, basado en la misma plataforma que el León. Finalmente, se ha decidido que se fabrique en una de las factorías de Skoda en la República Checa, junto a un modelo de similares características que también introducirá aquella marca.

No es la primera vez que un modelo de Seat se produce fuera de España. El Alhambra ha salido siempre de la planta de Palmela, en Portugal, especializada en la producción de monovolúmenes; el pequeño Mii, sale de la de Bratislava, en Eslovaquia, en donde también se ensambló durante algún tiempo el Ibiza; y desde 2012, el nuevo Toledo se fabrica en la República Checa, en la misma línea del Skoda Rapid.

Pero la pérdida del todocamino, para el que había capacidad instalada disponible, disparó las alarmas por más que se puedan argumentar unos costes de producción algo más bajos en el país centroeuropeo.

Unas alarmas que han seguido brillando cuando se ha decidido prolongar la vida del Ibiza actual hasta, al menos, 2017. Una vida más prolongada que la del Skoda Fabia, lanzado en 2007, un año antes que el modelo de la marca española, y que acaba de ser renovado. Para el Seat sólo habrá un lavado de cara en 2015, lo que no supone una gran inversión. Y tampoco hay destino para el pequeño todocamino derivado del Ibiza, cuya producción ni siquiera está aprobada.

Tampoco hay seguridad sobre la continuidad de la producción del Audi Q3 una vez concluya la vida comercial de la actual generación. Unas declaraciones del presidente del comité de empresa, Matías Carnero, asegurando que la segunda generación del modelo seguiría en Barcelona, fue rápidamente desmentida por el grupo. Además, en Alemania se rumorea que podría salir de la nueva fábrica de México, junto con el Q5.

Hoy por hoy, centrada en las gamas Seat Ibiza y León, y en el Audi Q3 (que representa más del 25% de la producción total), Martorell sigue siendo una maquinaria bien engrasada con un buen nivel de carga de trabajo. Pero con un futuro incierto.

Criticón Digital