rey republicano

Hoy es el primer Día de la República desde la abdicación del rey Juan Carlos y de la coronación de Felipe VI como su sucesor. Ya nadie da un duro por Urdangarin, la infanta Cristina vive como enmascarada en una mazmorra y las últimas noticias de Juan Carlos de Borbón tienen que ver con una demanda de paternidad denegada que siempre fue tabú. La capacidad de los grandes partidos para mantener cerradas las cajas de Pandora está herida y surgen fuerzas políticas que no tienen sentimiento de pertenencia por los pactos de la Transición, pero que tampoco pueden con la fortaleza institucional de la monarquía de Felipe VI.

Porque, un tiempo que podía ser el más turbulento para los intereses de la Corona está siendo uno de los más amables de los últimos cuatro años. La monarquía que encajaba los golpes acorralada en una esquina del ring ahora ha recupera fuerzas en el taburete y sale dispuesta a dejar KO  a los cuatro republicanos que hay en España.

Precisamente el 14 de abril de 2012 se inauguró la época de mayor fulgor republicano que se recuerda. Con el accidente del rey en Botsuana y su foto cazando se derribó el tabú y, gracias a la presión ciudadana en redes sociales, los grandes medios de comunicación no tuvieron otro remedio que hablar del tema. Y de Corinna. Y ahí empezó a rodar la ruleta hasta que llegó la abdicación.

El último fulgor republicano se vivió en las manifestaciones posteriores a la abdicación del rey, en 2014. Miles de personas se concentraron en varias ciudades pidiendo la palabra, intentando cortocircuitar el proceso de abdicación con la demanda de un referéndum. Cosa imposible, se sabía. Pero hubo mucha gente. Por un momento parecía que...

Y precisamente aquella primera manifestación espontánea y luego otra convocatoria merecen su capítulo en la intrahistoria de la nueva izquierda española: fue el primer paso del viaje "a la centralidad del tablero" de Podemos.

Podemos marca la agenda de las reivindicaciones en España desde su eclosión posterior a las elecciones europeas. Desde que se convirtió en fenómeno social, político y mediático no ha habido ninguna manifestación masiva como las que vimos desde el 15M. Bueno, solo una: la que Podemos convocó en su propio apoyo el pasado mes de enero. Por eso, a día de hoy, es determinante la acción u omisión de Podemos para casi cualquier gran causa, incluida la republicana.

La manifestación tras la abdicación de 2014 vino con la resaca electoral de las europeas; la inercia y la lógica hicieron pensar que Podemos participaría. Tanto que algunos de sus miembros fundadores estuvieron casi por inercia en el diseño de la convocatoria junto a representantes de Izquierda Unida o Equo. Pocas horas después, sin embargo, Podemos aclaraba que no participaba en la convocatoria formalmente. En la concentración no hubo ningún grupo con banderas del nuevo partido en auge ni contó con la presencia de las caras entonces reconocibles.

El tiempo ha pasado y este miércoles Pablo Iglesias coincidirá con el rey. Su foto estrechando manos convivirá en los medios con las crónicas de las concentraciones del 14 de abril, en las que Podemos no participará formalmente. No es el primer gesto hacia la Corona que hace desde que las encuestas le dan posibilidades de ganar las elecciones; el cambio de chip es evidente.

Criticón Digital