encuesta

El PP se recupera y Podemos sigue por delante del PSOE en intención del voto al Ayuntamiento de Madrid.

Aguirre lograría el 36 de los votos y 22-24 concejales, pero pierde la mayoría absoluta.

Ahora Madrid supera a los socialistas, aunque ambos partidos empatan en ediles (12-13).

Ciudadanos se estanca en el 14,7% y 9 ediles, mientras IU y UPyD desaparecen al no llegar al 5%.

Esperanza Aguirre parece estar empezando a recoger los frutos de la frenética campaña en la que está inmersa desde que el 'dedo divino' de Mariano Rajoy la situó en la línea de salida de la carrera hacia el Ayuntamiento de la capital. Si las elecciones locales se celebraran hoy, la candidata del PP las ganaría holgadamente con entre 22 y 24 concejales y el 36% de los sufragios, dos puntos más que hace apenas 35 días, aunque lejos de la mayoría absoluta de las dos últimas décadas. 

Éste es el panorama que dibuja la encuesta elaborada por Sigma Dos para EL MUNDO, que también apunta una ligera pérdida de fuelle por parte de la debutante Ahora Madrid (la plataforma que integra a Podemos, Ganemos y Equo), que, no obstante, supera al PSOE por un punto y empata en número de ediles (12-13). En cuarto lugar quedaría Ciudadanos, con un levísimo retroceso en porcentaje de voto (del 15,1% al 14,7%), aunque similar resultado en concejales: nueve. IU y UPyD desaparecerían.

Según el sondeo, el PP ganaría las próximas elecciones municipales y sentaría a entre 22 y 24 concejales en el hemiciclo del Palacio de Cibeles. Sin embargo, su representante se quedaría lejos de la mayoría absoluta, que tiene el listón en 29 ediles. Así, para poder asir el bastón de mando después del 24-M, la 'alcaldable' necesitaría que no cuajara una coalición de izquierdas o que el partido de Albert Rivera facilitara su investidura.

Ahora Madrid, candidatura encabezada por la juez Manuela Carmena y patrocinada por Podemos, conservaría la segunda posición, con el 20% de las papeletas, tras su irrupción fulgurante en la Corporación local. En el tercer escalón del podio, recortando distancias al atraer el 19% de los apoyos, se situaría el PSOE del economista Antonio Miguel Carmona. Y Ciudadanos, que lleva a la abogada Begoña Villacís de número uno de su lista, se estrenaría en cuarta posición con un grupo formado por nueve ediles.

Las dos formaciones que llegan sustituyen a las dos que se van. IU no lograría taponar la brecha interna abierta en el partido por el 'efecto Pablo Iglesias' y desaparecería del Consistorio tras quedarse a unas décimas del 5% necesario para obtener representación. Aunque con idéntico resultado, mayor aún sería el batacazo de UPyD, que de ser la formación revelación de las elecciones municipales de 2011 pasaría a cosechar un escueto 1,6% de los votos lastrada por la caída en picado de Rosa Díez, la presidenta del partido magenta.

En el nuevo Gobierno municipal, el primero sin mayoría absoluta popular en 24 años, cabría una hipotética y a la vez remota posibilidad de alianza entre Ahora Madrid y PSOE. Ambas formaciones conseguirían entre 12 y 13 concejales, que sumados tras el escrutinio podrían llegar a superar a los representantes logrados por Aguirre.

Llegados a este punto, sin embargo, cualquier movimiento en el tablero municipal más estratégico de España se haría en clave nacional. Tanto el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, han ido rebajando sus recíprocos tonos críticos para concentrar sus esfuerzos en «desalojar al PP de las instituciones», pero con las generales a la vuelta de la esquina ambos deberían calibrar si electoralmente les interesa cerrar un pacto de semejante envergadura.

En todo caso, y pese a que el fenómeno se ha desinflado ligeramente en las últimas semanas, Ciudadanos seguiría teniendo la llave para acceder al Ayuntamiento de Madrid. La posición del grupo que en la capital encabeza Begoña Villacís ha pasado de afirmar que dejaría gobernar a la fuerza más votada el 24-M a abrir ambiguamente la puerta a una posible coalición con otras formaciones minoritarias siempre que se acepten sus líneas rojas, como la de que no haya imputados en la listas y que se aplique la responsabilidad patrimonial subsidiaria a los partidos en los casos de corrupción.

Con todas las cartas postelectorales sobre el tapete, si las apuestas oficiosas mayoritarias se cumplen, Albert Rivera permitirá que Aguirre tome posesión del Palacio de Cibeles, aunque sea en un sentido figurado, ya que ella ha dicho a los cuatro vientos que no piensa «ni pisar» la actual sede del Consistorio en la capital. Y, por si acaso, la potencial sucesora de Ana Botella ha ido deslizando que profesa una «enorme admiración» por el dirigente catalán.

Aun así, la candidata del PP ha colocado en el epicentro de su campaña el ataque casi por igual a sus tres principales contrincantes en las urnas, incluido Ciudadanos, que es quien más pesca en su caladero de votantes desencantados. Ante cualquier micrófono o grabadora que se le pone por delante le afea su giro «socialdemócrata», porque ahora quiere «reponer los impuestos de Patrimonio y Sucesiones y dar subsidios», y se mofa de su propuesta de limitar a dos personas el número de personas por habitación.

Aguirre se presenta a estas elecciones como la aspirante «sin disfraces» y ondeando la bandera de la unidad de España, mensajes con los que confía en conquistar al 25% de los votantes que según el CIS aún no saben qué papeleta meter en la urna el 24 de mayo.

Quien en las condiciones hasta ahora normales del bipartidismo habría sido su rival natural, el socialista Carmona, se afana en restregarle en cada mitin el apodo de «la madre de la corrupción», acusación que ella simplemente esquiva apelando a su diligencia para apartar las manzanas podridas de sus equipos.

Entre medias, consciente de quien le proyecta la sombra más alargada, la presidenta del PP regional no deja de enviar misiles verbales a la línea de flotación de la líder de Ahora Madrid a cuenta de las presuntas irregularidades del estudio de arquitectura de su marido.

Y la amplia horquilla de indecisos todavía podría dar un vuelco en las elecciones locales más reñidas que se recuerdan en la Villa y Corte.

Criticón Digital