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Trias logra remontar a Colau. El candidato de CiU supera en dos puntos a la ex activista y ganaría el 24-M.

ERC se desinfla e imposibilita un gobierno soberanista. Sólo un pacto de toda la izquierda permitiría la mayoría absoluta.

La campaña pasa factura a Ada Colau. La ex activista está saliendo dañada del cuerpo a cuerpo con su principal adversario, un Xavier Trias que, explotando su perfil moderado, remonta a la líder de Barcelona en Comú y sería capaz de ganar el pulso por gobernar la capital catalana si las elecciones se celebrasen hoy.

El candidato de CiU lograría entre 10 y 11 concejales y rozaría el 23% de intención de voto para superar en dos puntos a la que fuera portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) quien, con nueve ediles, mantendría intactas sus opciones de triunfo, pero empezaría a comprobar cómo los reproches a su inexperiencia y la virulencia de su mensaje calan entre el electorado barcelonés.

 

El sondeo de Sigma-Dos para EL MUNDO, elaborado a una semana y media del 24-M, revela un ligero cambio de tendencia respecto al realizado a dos meses de los comicios. En aquella ocasión, la demoscopia señalaba a Colau como ganadora con un punto de ventaja sobre Trias, pero dibujaba prácticamente un empate técnico a 10 concejales entre los dos principales favoritos en la pugna por la Alcaldía.

Desde entonces, más que como el aspirante de CiU, Trias se ha presentado ante el electorado como un gestor responsable que pilota la ciudad sin sobresaltos. Y, a tenor del sondeo, la estrategia le está resultando. No es de extrañar cuando el 45% de los encuestados considera que la situación actual de Barcelona es «buena o muy buena» por sólo un 16% que la cree «mala o muy mala». Ese dato, unido a que Trias es un rostro identificable para el 76%, explica que el nacionalista esté soportando con solvencia el tirón de Colau.

A favor de su principal contrincante, un grado de conocimiento más que aceptable para ser su primera tentativa -le ponen cara un 62% de los encuestados- y, sobre todo, que es la alcaldable mejor valorada con un 5,27 de puntuación, escasas décimas por encima de Trias, que se queda en un 5,14.

Ajeno a la pugna entre CiU y Barcelona en Comú, Ciutadans sigue bien posicionado para convertirse en tercera fuerza del Consistorio, relegar a la cuarta plaza a un PSC que gobernó tres décadas Barcelona y a la quinta a un PP que no conseguiría contener la división del voto provocada por la irrupción de los de Albert Rivera en el Ayuntamiento de la capital catalana.

Sin embargo, también la opción emergente más ordenada flaquearía. Como le ocurriría a Barcelona en Comú, Ciutadans perdería respaldo, en este caso un punto, respecto a la anterior encuesta de Sigma-Dos para este diario. La candidatura encabezada por Carina Mejías lograría el 13,6% de los sufragios y empataría a seis concejales con el socialista Jaume Collboni, quien se haría con un 13% de los votos.

La perspectiva mejoraría mínimamente para el PP de Alberto Fernández, que podría aspirar a un quinto concejal y rebasaría a ERC.

El fracaso de los republicanos va tomando cuerpo conforme se aproximan las elecciones. Alfred Bosch, el elegido por Oriol Junqueras para pelear la Alcaldía a CiU, no está cumpliendo con las expectativas y únicamente obtendría cuatro asientos en el hemiciclo municipal. Bien es cierto que eso supondría doblar su actual representación en el Consistorio, pero también que enterraría la posibilidad de construir un Gobierno soberanista en la ciudad, objetivo que Trias ya ha expresado públicamente que desearía. «Se lo compro todo», le espetó el candidato a la reelección a Bosch cuando el republicano le detalló en un reciente debate electoral sus condiciones para pactar tras el 24-M.

ERC perdería casi tres puntos de intención de voto y debería sentirse seriamente amenazada por la otra opción nítidamente independentista en liza. La CUP está sabiendo conjugar su perfil secesionista con la querencia por los postulados antisistema que tan bien cuaja en una ciudad que vio arder sus calles durante varias jornadas por el derribo de la casa okupa de Can Vies. Rechazar integrarse en la Barcelona en Comú de Colau, Podemos e ICV-EUiA no parece estar pasando factura a la CUP, que conquistaría el 5% de votos necesario para entrar en el Ayuntamiento de Barcelona y podría obtener dos concejales.

La conclusión incuestionable es que la fragmentación del voto obligará a explorar pactos a priori prohibidos para gobernar. Aunque la aritmética obligaría a coaliciones de hasta cuatro partidos para superar el listón de 21 concejales que marcan la mayoría absoluta. Un frente de izquierdas de miras muy amplias entre Barcelona en Comú, PSC, ERC y la CUP podría servir para alcanzar ese umbral y permitiría arrebatar la Alcaldía a Trias. Pero en contra existen muchos factores, como que las fuerzas soberanistas dudan del compromiso con la independencia de Colau, quien sólo se compromete a consultar a la ciudadanía si quiere que Barcelona se declare municipio independentista. Otro impedimento es la reticencia de la candidatura de la ex activista de la PAH a gobernar con los socialistas, arquitectos del modelo de ciudad que Barcelona en Comú quiere derrocar. Aunque esa negativa se ha ido diluyendo y Colau ya sólo cierra la puerta abiertamente a acuerdos con CiU y PP.

El resto de combinaciones alumbrarían un Ejecutivo en minoría. Las opciones más plausibles son una sociovergencia derivada de un pacto entre CiU y el PSC que Collboni demoniza con la boca pequeña, o ese raquítico bloque soberanista con ERC. La primera posibilidad obligaría a gobernar con 17 concejales en el mejor de los casos y la segunda con 15. Trias lo ha hecho con 14 durante los últimos cuatro años, pero la igualdad que se avecina facilitaría enormemente a la oposición paralizar la gestión del nuevo alcalde.

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