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Se percibe en la calle y lo recogen las encuestas. A sólo 20 días de que se abran las urnas, en las puertas ya de la campaña electoral, Ciudadanos no sólo ha dado un salto exitoso al escenario de la política nacional donde su líder, Albert Rivera, parece moverse como pez en el agua, sino que además ha logrado ganar posiciones hasta situarse ya como el segundo partido en liza, por delante del centenario PSOE, al que aventaja en votos y escaños. Además, la suma de escaños de Ciudadanos más PSOE darían mayoría suficiente, aunque no mayoría absoluta,  a Rivera para gobernar. En el PP el pánico se ha apoderado de sus cuadros. Ya no ven a Rivera como el aliado natural para mantenerse en La Moncloa, sino al que los va a desalojar.

Según la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, el PP se mantiene como primera fuerza política con un 27% de intención de voto, lo que le reportaría entre 111 y 115 escaños. Una cosecha muy deficiente comparada con el arrollador 44,6% (186 diputados) que obtuvo en 2011.

El PSOE pierde su posición de contrapeso y con un 20,2% quedaría muy por debajo del listón de 100 puestos en el Congreso (tendría 78-79 diputados). Los socialistas son sustituidos por C's que, con un 23%, entraría en la Cámara con una impresionante cuota de 82-84 escaños. Podemos sería la cuarta fuerza con 43-45 diputados, algo nada despreciable para un partido de nuevo cuño que nunca ha competido en unas generales, pero a años luz de protagonizar el vuelco revolucionario al que aspiraba su líder, Pablo Iglesias.

Los resultados del sondeo corrigen muy sustancialmente las previsiones del último CIS al recoger de lleno el efecto del pulso entre el Estado y el independentismo catalán, el impacto de los ataques terroristas en París y el debate acerca de la oportunidad de que España participe o no en acciones militares en Siria.

Con estas perspectivas en la mano, el bipartidismo tal y como se ha conocido en España salta por los aires. No sólo porque el tándem PP-PSOE alternándose en el poder parece amortizado, sino también porque la distancia entre las tres primeras fuerzas es pequeña. Entre PP y C's apenas hay cuatro puntos, y entre Ciudadanos y PSOE sólo tres.

El próximo Congreso se perfila dividido en tres grandes bloques (PP, C's y PSOE), y un cuarto potente pero mucho más pequeño (Podemos). El resto de los partidos ostentarán una representación minoritaria. Es el caso, por ejemplo, de IU, que ve evaporarse sus 11 escaños para pasar a ocupar sólo entre tres y cinco. Todo indica que la formación de Pablo Iglesias ha conseguido arrebatar a IU la mayor parte de su electorado, aunque eso no le sirva a Podemos para acercarse al listón del 20%, una meta que implica dar un salto muy grande en escaños.

También ante el PP hay una valla clave: la del 30% de los votos. Superarla significa distanciarse en decenas de diputados de la segunda fuerza y ese será el objetivo principal de Rajoy en la campaña.

Sea como fuere, para formar gobierno serán imprescindibles los pactos, aunque sólo propicien la investidura de un presidente que tendrá que gestionar el día a día a base de negociación. De acuerdo con los resultados del sondeo, sólo se formaría una mayoría absoluta con la suma de PP y C's o con la de PP y PSOE. Los de Sánchez y Rivera juntos no lograrían aproximarse lo suficiente a la mayoría absoluta (176 escaños), pero sumarían más escaños que el PP y eso les daría oportunidad de gobernar juntos en minoría.

Sobre este punto los votantes se pronuncian con claridad. Seis de cada 10 apoyan la idea de que, en caso de que ninguna fuerza alcance la mayoría absoluta, debe gobernar la lista más votada. Esta es la premisa que defiende Rajoy después de haber visto, tras las elecciones municipales, cómo en plazas relevantes una «alianza de perdedores» -como remarcan los populares- ha arrebatado el poder al PP pese a haber sido la opción favorita de los electores.

En consecuencia, los simpatizantes del PP se inclinan por esta opción muy mayoritariamente (84%). Los de Ciudadanos también la prefieren (72,2%), los socialistas se muestran divididos (54% a favor y 39% en contra), en tanto que los que apuestan por Podemos o IU prefieren que el Gobierno corresponda simplemente a quien logre sumar mayor fuerza parlamentaria.

En todo caso, ante la evidencia de que serán imprescindibles los acuerdos entre partidos, los españoles se inclinan principalmente por una alianza PP-C's (27,4%). El tándem PSOE-Podemos o PSOE-C's suma los mismos adeptos, a algo de distancia de la opción favorita (22,9%).

En el abanico de posibilidades, la que menos simpatía recaba es la de la gran coalición PP-PSOE. Sólo encuentra apoyo en un 5,2% de los votantes. Parece lógico que en un país en el que nuevas fuerzas han conseguido tanto predicamento en poco tiempo, los ciudadanos no deseen ver de nuevo instalados en el poder a los dos partidos tradicionales.

En cualquier caso, y dado que las posibilidades de pacto son varias y con protagonistas nuevos, un 21% de los encuestados opta por situarse de momento en el no sabe-no contesta, a la espera de que las posiciones de unos y otros se aclaren más.Por lo que se refiere al terreno nacionalista, el partido de Artur Mas, tras la ruptura con Unió y la división por el proceso soberanista, verá sus escaños reducidos a la mitad. Buena parte de su representación se traslada a ERC, que vería aumentar el número de sus diputados de tres a ocho o nueve. El PNV, por su parte, se mantiene: tiene cinco y en la nueva legislatura podría disponer de seis.

Ficha técnica: Universo: Mayores de 18 años. Ámbito: Nacional. Muestra: 1.500 entrevistas con un margen de error ±2,52% para los datos globales, con un nivel de confianza del 95.5% (dos sigma) y un p/q=50/50. Selección: Estratificada, aleatoria. Entrevista: Telefónica. Fecha del trabajo de campo: Del 24 al 26 de noviembre de 2015. Realización: SIGMA DOS. Dirección: José Miguel de Elías

 

Criticón Digital