investidura

La carroza en la que el líder del PSOE se ha paseado desde el 2 de febrero creyéndose ya investido se ha convertido en calabaza este viernes. ¿Y ahora cuál es el futuro que le espera?

Pedro Sánchez tuvo un sueño. Soñó que con 90 diputados de 350 podía convertirse en presidente del Gobierno y asegurarse un hueco, una página al menos, en los libros de la historia de España. 

Pero este viernes, al filo de las nueve de la noche, la carroza en la que el secretario general del PSOE se ha paseado durante las últimas cinco semanas se convirtió en calabaza; y él, en el primer candidato a la investidura que fracasa, con 131 síes frente a 219 noes. Aunque él prefiera sostener, como sostuvo en la tribuna de oradores, que su "único fracaso" habría sido no aceptar el encargo de Felipe VI. Encargo obtenido con datos y expectativas fraudulentos.

Quien reprochaba a Rajoy no tener capacidad para pactar con nadie, no ha sido capaz de conseguir apoyos más allá de Ciudadanos y el único diputado de Coalición Canaria. Apoyos que el PP también habría obtenido.

¿Y ahora qué?, ¿tiene Sánchez alguna posibilidad de abrir finalmente las puertas de La Moncloa pese a esta derrota parlamentaria anunciada? El tiempo lo dirá, pero en este mes sus acciones han dejado mucho que desear. 

La espiral de engaños y enredos de Pedro Sánchez para asegurarse su propia supervivencia al frente del PSOE empezó el día en que el Rey le encomendó la formación de un gobierno, aunque en realidad ya venía de haber mentido la misma noche electoral con aquel "hemos hecho historia".

¿Qué le diría Pedro Sánchez al Rey para que le propusiera candidato a la investidura? Ese 2 de febrero, y tras el rechazo inicial de Mariano Rajoy, Felipe VI se debatía entre proponer o no a un candidato. El socialista debió de decirle al jefe del Estado que tenía opciones, porque si no probablemente éste no habría accedido a ser cooperador necesario de una farsa. Engañó al Rey, como le recordó Mariano Rajoy el miércoles en el Congreso.

Semanas después llegó el pacto con Ciudadanos. La misma mañana en que él y Albert Rivera rubricaron el acuerdo en el Congreso, Sánchez compareció en rueda de prensa para proclamar a los cuatro vientos la derogación de la reforma laboral, de la ley de educación y de la ley de seguridad ciudadana a pesar de que en ninguno de los tres casos figuraba en el texto. Engañó a Ciudadanos. Por partida doble además, puesto que el pasado lunes, en un intento a la desesperada por sumar a las izquierdas, ofreció pactos a la carta a Podemos, IU y Compromís. Con nulo éxito.  

La militancia socialista también ha sido víctima de las medias verdades de Sánchez, que para asegurarse la adhesión de las bases organizó una consulta con una pregunta que enmascaraba su pacto con C´s. "El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia de Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?", rezaba ésta. Aun así uno cada cinco afiliados que se pronunciaron dijo "no" a Sánchez. Engañó a los militantes del PSOE. 

A Patxi López seguramente no hizo falta engañarle, pero en cualquier caso Sánchez enredó al presidente del Congreso para asegurarse un discurso sin réplica en la primera jornada del debate de investidura, lo nunca visto. Engañó a la Cámara al retorcer el reglamento.

Y en ese primer discurso engañó a la opinión pública, a todos los españoles, al presentarse como el presidente del único gobierno posible, pese a sumar únicamente 130 diputados. 

Este viernes, en otro alarde de modestia, se autoproclamó "la única alternativa a la España de la injusticia" y prometió, entre otras cosas, reducir la tasa de paro a la mitad en cuatro años, erradicar la pobreza infantil, la energética, revitalizar la ley de dependencia y devolver la universalidad de la sanidad.  

"Ha perdido las elecciones con el peor resultado de la historia de su partido, ha perdido la investidura, nos ha hecho perder el tiempo y ha puesto las instituciones al servicio de su supervivencia; y eso también es corrupción, señor Sánchez", le afeó Rajoy devolviéndolo a la realidad. 

Una realidad en la que de nuevo está en manos de Pablo Iglesias, quien este viernes le volvió a tender la suya. "A partir de esta noche nos podemos poner a trabajar para que haya un gobierno a la valenciana (...). A veces las decisiones más agrias preceden a los momentos más dulces". Por lo pronto Pedro Sánchez salió del hemiciclo despotricando contra él por ser "el único responsable" de que siga gobernando Rajoy.

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