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El cabecilla de la trama Gürtel cuenta cómo gracias a Bárcenas metió la cabeza en Génova, que llegó a ser su “casa” hasta que llegó el nuevo presidente. Y cómo él mismo entregaba sobres.

La esperadísima declaración de Francisco Correa en el juicio del caso Gürtel se ha colado como un ciclón en el panorama político, en pleno acercamiento de posturas entre populares y socialistas para desatascar la investidura de Mariano Rajoy. Lo curioso es que a estas alturas le hace más daño al PSOE que al propio Rajoy.

En primer lugar, porque aseguró haber hecho negocios con el PSOE antes de hacerlos con el PP, con lo que dejó una duda razonable en el aire de la convivencia y connivencia del PSOE con los corruptos de Gúrtel cuando gobernaban.

En segundo lugar porque el cabecilla de la trama exculpó al líder del PP al narrar cómo dejó de trabajar con el partido a nivel nacional en el año 2004 con la llegada de Rajoy. Según Correa, el considerado número 2 de la trama, Pablo Crespo (exsecretario de Organización del PP de Galicia), "no tenía buena relación con Rajoy", "no había química".

En tercer lugar porque los ataques de Podemos y sus socios comunistoides contra el PSOE se han recrudecido como último cartucho para que el PSOE no se abstenga y permita gobernar a Rajoy. A Pablo Iglesias e Íñigo Errejón les faltó tiempo para lanzarse a Twitter, como también a Alberto Garzón, su socio en las elecciones del 26 de junio.

A la vez se "enfrió" su amistad con el extesorero del PP Luis Bárcenas, que le insinuó, "no con muy buenas maneras", que el vínculo empresarial no podía mantenerse con el desembarco del nuevo presidente. Hasta ese momento aseguró que había trabajado "con todo el equipo de José María Aznar".

En su declaración, el cerebro de la trama de corrupción contó que conoció a Bárcenas en 1993 y que organizó su primer mitin para el PP después de que el exsecretario general Francisco Álvarez Cascos diera su visto bueno al presupuesto, 10 millones más barato que el de sus competidores.

"Bárcenas me dio juego", indicó hasta en dos ocasiones, después de asegurar que sus vínculos con el PP eran meramente empresariales. Calificó al extesorero como una persona "muy complicada y muy seria".

Poco a poco fue metiéndose hasta que la sede del PP se convirtió, siempre según su versión, en su segundo despacho. "Génova era mi casa. Estaba más tiempo allí que en mi despacho". 

Correa reconoció que negoció con Bárcenas intentar favorecer en los concursos públicos a empresas que después "iban a colaborar con el partido" y se repartía con él las comisiones. Asimismo, calificó ante el tribunal que juzga esta causa que las dádivas y regalos que dio a altos cargos del PP como el exalcalde de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y exmarido de la exministra de Sanidad Ana Mato, Jesús Sepúlveda, eran una "práctica habitual" en su negocio.

Criticón Digital