espinar

Reproduzco unas estrofas de mis muy admirados Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy, que vienen al caso de Ramón Espinar que ni pintiparados.

Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy muestran su solidaridad con Ramón Espinar, ese chaval al que, siendo estudiante de Políticas en la Complutense, su familia tuvo que ayudar a comprar un piso de protección oficial. Piso que inmediatamente, debido a la precariedad en que ha sido sumida la juventud española, Ramón se vio obligado a vender para poder comprarse un ordenador y pagarse los estudios.

Una dramática historia que ha conmovido a todos los españoles. He aquí cómo lo ven nuestros dos poetas.

TODOS SOMOS ESPINAR. Por Fray Josepho.

Sufre que sufre que sufre,

sufre Ramón Espinar.

Sufre tanto por la gente

que casi no puede más.

Sufre por los desahuciados,

queridísimo Sanfuá.

Y por los niños famélicos

que en su puerta piden pan.

Sufre también por su padre

(o su progenitor A),

que tenía en la cartera

una tarjetita black.

Y sufre por ese piso

de protección oficial,

que entre gemidos y lágrimas

tuvo un día que comprar.

Sufre por la promotora

que le obligó a comerciar

con esa humilde morada

que no llegó a ser su hogar.

Y sufre por la dignísima

corporación sindical

de Comisiones Obreras,

que es la que estaba detrás. 

Sufre mucho por la entrada

que le aflojó su papá,

unos sesenta mil loros

poco menos, poco más.

Sufre mucho por su hermana,

que no se pudo marchar

a Europa con el Erasmus,

por la crisis familiar.

Sufre mucho por las becas

que ha tenido que cobrar,

y por estudiar Políticas

en la misma facultad

que Pablo, que Monedero

y muchos colegas más.

Sufre porque la vivienda

no se la pudo quedar,

y porque en la compraventa

se embolsó un buen pastizal. 

Por Juventud sin Futuro,

benemérita entidad,

de la que es preclaro miembro,

sufre también Espinar.

Y sufre porque la prensa

lo critica sin piedad,

siempre al servicio del Ibex

y de la Trilateral.

Y es que los ricos no quieren

al pobrecito Espinar,

que es un enemigo público

para Casta y Capital. 

Sufre tanto el pobrecito,

queridísimo Sanfuá,

que yo quiero proponerle,

si usted no lo tiene a mal,

que le hagamos un crowdfunding

(o una colecta, da igual)

para que salga del trance

financiero en el que está.

En fin, y que no se diga

que en el mundo liberal

no tenemos por los pobres

también solidaridad.

 

ESPINELAS DE ESPINAR. Por Monsieur de Sans-Foy. 

Ésta es la España fascista,

Fray Josepho, camarada,

la que no perdona nada:

la obsesión oscurantista

contra el joven progresista.

Robin Hood del Manzanares...

¡Pocos hay tan ejemplares!

Toda crítica me ofende,

pues su práctica defiende

los valores familiares. 

Gracias a su parentela

(que el muchacho puso el cazo),

dio un bonito pelotazo,

pues contaba con la tela

de su madre y de su abuela.

No se les pegó el arroz,

que el negocio fue veloz:

en diez meses, tres millones.

(Y de paso, los galones

de especulador precoz). 

Ya que tanto les irrita,

señores de la caverna,

les daré la clave interna

que hace menos troglodita

la soberbia podemita:

no valoren la insolencia,

demagogia y prepotencia

que tan poco les complacen.

Júzguenles por lo que hacen.

¡Ya verán qué diferencia!

Criticón Digital