paso de cebra

Orgullo Gay: pintar los pasos de cebra de arcoiris los invalida como señales. La DGT establece cómo son las indicaciones de tráfico, que Carmena quiere cambiar con motivo del World Pride.

La alcaldesa Manuela Carmena quiere que este año, en el que Madrid será sede del mayor evento LGTBI del mundo –el World Pride 2017– la ciudad sea más «gay friendly» que nunca. Para ello, además de programar una extensa agenda de actividades desde el 23 de junio al 2 de julio, la regidora tiene previsto hacer algunas «locuras» en la ciudad –en palabras del coordinador de la Alcaldía, Luis Cueto– como pintar pasos de cebra con los colores del arcoíris, cambiar los habituales semáforos por los llamados «inclusivos» y organizar un taller para tejer una gran bandera multicolor que cuelgue de la fachada del Palacio de Cibeles.

Según avanzó hace sólo unos días Cueto, el Ayuntamiento quiere pintar varios pasos de peatones en el centro, principalmente en el barrio de Chueca como epicentro del World Pride, y cambiar algunos semáforos para que en lugar de las siluetas habituales del peatón parado o caminando, aparezcan figuras «inclusivas», es decir, que estén protagonizados por dos mujeres o dos hombres cogidos de la mano, como los que ha estrenado recientemente la localidad de San Fernando en Cádiz.

La iniciativa no es nueva. En España hay más ciudades a las que se les ha ocurrido cambiar las señales de tráfico para hacer un guiño a la comunidad LGTBI. El problema es que no es legal, según aseguran sindicatos policiales y asociaciones de automovilistas. De hecho, son varios los ayuntamientos que han sido denunciados por pintar con los colores del arcoíris pasos de cebra, o simplemente por cambiar arbitrariamente cualquier señal de tráfico al margen de si se hace con los colores del arcoíris o con cualquier otro no reglamentado. Éste es el caso, por ejemplo, de la demanda que está pendiente de resolverse en el Tribunal Supremo que la Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha interpuesto contra el Ayuntamiento de Madrid por utilizar el color verde para señalizar las plazas de aparcamiento para residentes reguladas por parquímetros.

Resultado de imagen de semáforos gays

Mario Arnaldo, presidente de AEA, lo explica: «Los ayuntamientos no tienen competencias para cambiar las señales de tráfico, que está reguladas por el Reglamento General de Circulación y que por tanto su modificación es competencia en todo caso del Ministerio de Fomento». La portavoz de Ciudadanos, Begoña Villacís, ya señaló nada más conocerse la noticia de que Madrid coloreará sus pasos de cebra para la fiesta del Orgullo Gay de este año que «habrá que valorar si esa idea cumple las ordenanzas y las normativas de seguridad». Y apuntó: «primero las normativas y luego la estética».

Pero no son las ordenanzas municipales lo que lo prohíben, sino el Reglamento General de Circulacion. En su artículo 142, en el punto 3, señala que «se prohíbe modificar el contenido de las señales o colocar sobre ellas o en sus inmediaciones placas, carteles, marcas u otros objetos que puedan inducir a confusión, reducir su visibilidad o su eficacia, deslumbrar a los usuarios de la vía o distraer su atención, sin perjuicio de las competencias de los titulares de las vías».

Además, la norma es muy clara en lo que se refiere en concreto a cómo debe ser y cómo no deben ser los pasos de cebra. En el artículo 168 el mismo reglamento establece que la marca de los pasos de peatones ha de ser «una serie de líneas de gran anchura, dispuestas sobre el pavimento de la calzada en bandas paralelas al eje de esta y que forman un conjunto transversal a la calzada, indica un paso para peatones, donde los conductores de vehículos o animales deben dejarles paso. No podrán utilizarse líneas de otros colores que alternen con las blancas».

Resultado de imagen de pasos de cebra arcoiris

El principal problema que provocan este tipo de señales es la distracción de los conductores y de los peatones, causa que está detrás de la mitad de los accidentes de tráfico, según el RACE. «¿Qué pasará si se produce un accidente?», se pregunta Mario Arnaldo. «Que el Ayuntamiento será el responsable», responde él mismo.

La idea de Carmena no es original, pero lo cierto es que muchos de los ayuntamientos que han puesto en marcha estas señales de tráfico LGTBI han tenido que dar marcha atrás ante denuncias de asociaciones de automovilistas e incluso sindicatos policiales. El pasado verano, el Ayuntamiento de Getafe pintó varios pasos de cebra multicolor para celebrar la diversidad sexual y de género bajo el lema de «Getafe tiene orgullo». El consistorio se encontró con la queja del sindicato policial CSIT que advirtió que incumplía el Reglamento General de Circulación. Además, este sindicato también alertó de la «confusión que puede generar entre los conductores y peatones» y del riesgo que podía tener para los motoristas o ciclistas por la «alteración en la adherencia del pavimento».  

En España, ciudades como San Fernando de Cádiz, que la semana pasada cambió las imágenes de los peatones de sus semáforos por parejas homosexuales o Denia, que el pasado año pintó algunos pasos de cebra de los colores del arcoÍris son algunos de los precedentes en los que el Ayuntamiento de Madrid podría haber tomado como ejemplo. En el caso de Denia, un sindicato policial denunció el cambio de pintura aludiendo a la seguridad vial. A nivel europeo, tanto Viena como Londres han colocado de forma temporal semáforos gays en algunos barrios. En el caso la primera se hizo en 2015 con ocasión de la celebración en la ciudad del Festival Eurovisión el año posterior al del triunfo de Conchita Wurst. En Londres también se modificaron los semáforos de Trafalgar Square durante el fin de semana del Orgullo del pasado año.

Madrid tiene previsto acoger este año hasta tres millones de visitantes al convertirse en la sede del Orgullo Mundial. De hecho, una de las novedades de este año es que el tradicional desfile de carrozas estará vallado por primera vez para que la Policía pueda garantizar la seguridad. Según ha explicado la Delegación del Gobierno en Madrid, ésta era una demanda que Policía Nacional y Municipal hacía desde hace años y que en esta edición ha logrado acordarse con los organizadores del Orgullo ante la gran asistencia que se prevé.

Prohibir aparcar motos en Gran Vía , la otra señal ilegal de Carmena. Los semáforos «gay friendly» o los pasos de cebra coloreados como el arcoÍris no son las únicas señales que la alcaldesa de Madrid ha modificado para adecuarlas a sus preferencias. Con motivo del cierre temporal de Gran Vía, Carmena inventó una señal de tráfico con la que ha prohibido aparcar motos en las aceras de la calle (en el resto de la ciudad sí se puede si las aceras miden más de seis metros). A pesar de ser una señal falsa, multa a todas las motos que aparcan en la acera.

 

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