Pablo iglesias

Por su interés, transcribo el comentario de Santiago González publicado en la web http://www.elmundo.es/  el 17 de Junio de 2014.

Mi querido Iñaki Arteta me envía este vídeo de Pablo Iglesias Turrión, presentando uno de esos programas que le emite una televisión iraní, esa república islamista que cuelga a los homosexuales de las grúas y lapidan en plaza pública a las mujeres adúlteras. ¿Le gusta esto a Pablo Iglesias? No, como no le gusta que sea obligatorio el hiyab para las periodistas que presentan los informativos en su cadena, HipanTV. ¿Está dispuesto a renunciar a tener un programa en esa televisión? Vamos, hombre, no digan chorradas.

Es verdad que a él le gustaría más que las grúas y la lapidación se aplicaran a Borbones y Borbonas, aunque no sean homosexuales ni adúlteras, pero en esta vida no podemos elegirlo todo. También sería preferible la guillotina, que tiene el chic de lo francés, pero la han desterrado ya de Francia, lo que demuestra que en ninguna parte se respetan las tradiciones. Por cierto, el impulso que llevó a Francia a adoptar la guillotina como forma de ejecución, es la misma que llevó a Fernando VII a sustituir la horca por el garrote vil: un gesto humanitario en el cumpleaños de la reina, su esposa.

Este pequeño psicópata no parece saber que dentro del mismo hecho fundacional de la democracia moderna, la Revolución francesa (Qu'est-ce que vous avez pensé?)  Maximilian Robespierre, "ese gran revolucionario", amén de Danton a quien no cita, víctima del anterior, probaron en su cuello el invento de Guillotin. "El bueno de Jean Paul Marat" también acabó mal por la mano artesanal de Carlota Corday. La Revolución se como a sus propios hijos. ¡Y aun a sus padres!

Por otra parte, antes de que la Revolución francesa guillotinara a Luis XVI y aquí su señora, en enero de 1793, la Revolución Americana había alumbrado dos textos que sí son fundadores: la declaración de Independendencia, el 4 de julio de 1776 ¡17 años antes! y la Constitución de los Estados Unidos, el 17 de septiembre de 1787, seis años antes: "We, the people of the United States, etc." Para que ustedes (salvo Gatito, que se lo sabe muy bien) y PI se den cuenta de la aceleración histórica: al bueno de Jean Paul Marat le dieron chicharrón seis meses después de la guillotina a los Capetos. Al gran Danton lo hizo guillotinar Maximilien Robaespierre, espejo de revolucionarios, un año después, en abril de 1794. Su cabeza cayó tres meses después, en julio.

Javier Krahe hizo un tratado sobre el tema hace ya bastantes años para ampliar los horizontes y las posibilidades de Pablo Iglesias, con una reivindicación autóctona: La hoguera:

Es un asunto muy delicado

el de la pena capital,

porque además del condenado,

juega el gusto de cada cual.

Empalamiento, lapidamiento,

inmersión, crucifixión,

desuello, descuartizamiento,

todas son dignas de admiración.

 

Pero dejadme, ay, que yo prefiera

la hoguera, la hoguera, la hoguera.

La hoguera tiene qué sé yo

que sólo lo tiene la hoguera.

 

Sé que han probado su eficacia

los cartuchos del pelotón;

la guinda del tiro de gracia

es exclusiva del paredón.

La guillotina, por supuesto,

posee el chic de lo francés,

la cabeza que cae en el cesto,

ojos y lengua de través.

 

Pero dejadme, ay, que yo prefiera

la hoguera, la hoguera, la hoguera.

La hoguera tiene qué sé yo

que sólo lo tiene la hoguera.

 

No tengo elogios suficientes

para la cámara de gas,

que para grandes contingentes

ha demostrado ser el as.

Ni negaré que el balanceo

de la horca un hallazgo es,

ni lo que se estira el reo

cuando lo lastran por los pies.

 

Pero dejadme, ay, que yo prefiera

la hoguera, la hoguera, la hoguera.

La hoguera tiene qué sé yo

que sólo lo tiene la hoguera.

 

Sacudir con corriente alterna

reconozco que no está mal:

la silla eléctrica es moderna,

americana, funcional.

Y sé que iba de maravilla

nuestro castizo garrote vil

par ajustarle la golilla

al pescuezo más incivil.

 

Pero dejadme, ay, que yo prefiera

la hoguera, la hoguera, la hoguera.

La hoguera tiene qué sé yo

que sólo lo tiene la hoguera.

 

1.200.000 votantes. Joder, tú, cuánto degenerado. ¿Y si el hecho fundamental de la democracia moderna fuera la invención del bidet?.

 

 

Criticón Digital