joven español

Patriotas españoles: el gobierno de la nación no está haciendo lo que debe, encarcelar a los delincuentes. Creo que va llegando la hora de que tengamos que defender a España. Hay que buscar armas para defender nuestra patria. Vale todo: escopetas, fusiles, pistolas, machetes, puñales, navajas; cualquier cosa que sirva para eliminar a los facciosos separatistas y a sus cómplices comunistas bolivarianos. 

La patria está en peligro: ESPAÑOLES, ¡VENID A SALVARLA!

Hoy como ayer y para siempre,¡VIVA ESPAÑA!

Nadie nos toma en serio ni nos respeta. Nadie ve ahora mismo ni por asomo, a esa nación que permaneció unida, con razón o sin ella, frente a todo tipo de circunstancias adversas. Pocos recuerdan que hasta hace apenas cuatro décadas, llegamos a ser la novena potencia industrial en el mundo y la segunda naval después de Japón.

Ahora nos dicen que somos europeos. Frase que sale de sus bocas como un suspiro, dando a entender -los que han logrado alcanzar un riquísimo y cómodo sillón en Estrasburgo-, que nuestro enclave se hallaba antes de traernos la “parasitocracia”, en otro continente muy alejado de la vieja Europa.

Desde que se estableció el régimen constitucional de 1978, andamos “como puta por rastrojo”; solo durante el mundial de fútbol-2010, donde nos alzamos con el triunfo, se hizo el milagro de “unirnos” todos de nuevo en torno a una bandera y a unos colores, devolviéndonos el orgullo de ser y sentirnos españoles. Y aunque aquel milagro duró muy poco, fueron momentos de verdadera libertad, pues muchos españoles en Cataluña y Vascongadas salieron a la calle sin temor al terror separatista, para celebrar, con la bandera española en la mano, el triunfo de nuestra selección.

Ahora somos europeos, muy europeos, aunque no importe que estemos dormidos. Y mientras dormitamos, y disfrutamos soñando con ganar la Champions, la Liga o conseguir la permanencia, servimos de felpudo a los amos de Bruselas, tragando con todo lo que nos ordenan por encima de nuestros propios intereses, los de nuestra familia, y hasta los de nuestra Patria.

Los agravios, los insultos, las risas y el cachondeo para con nuestro pueblo, sin que nuestros respectivos gobiernos hayan tenido agallas para responder de manera firme y contundente, se dejan oír desde todos los flancos y latitudes del mundo, incluso, desde países que históricamente nos odiaban pero nos temían, pero también desde otros, que hasta hace cuatro días nos llamaban con sumo respeto y se referían a España como “la madre patria”.

Y mientras todo esto tiene lugar y se suceden a diario los agravios y los desplantes, ¿a qué nos dedicamos los españoles? Pues a resignarnos; unas veces a bostezar y otras a desperezamos. Pero eso sí, seguimos siendo europeos, tan europeos, que mientras tres militares españoles perecen en aguas del Atlántico a bordo de un helicóptero, nadie, absolutamente nadie, valora seriamente la gravedad de un hecho y un comportamiento, que pone de manifestó la falta de consideración y de respeto que un país, al que nuestro monarca y nuestros políticos rinden pleitesía, ha tenido con España.

Me parece una felonía que Marruecos informara en falso al Ministerio de Defensa español, de que nuestros tres compatriotas habían sido localizados y rescatados con vida por una patrullera del ejército marroquí, para decir a continuación que se trataba en realidad de un pesquero, y que finalmente ninguno de esos datos resultará cierto. Y para ponerle el broche a esta burla dantesta, el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, cuyas provocaciones a nuestro país han sido y son continuas e indignantes, acompañaba a un centenar de efectivos militares gibraltareños desplegados al norte de Marruecos.

En este mismo sentido, es necesario recordar y traer a colación también, que en el mes de abril próximo pasado, dos españoles resultaron muertos y otro herido en territorio marroquí cuando practicaban espeleología. Pues bien; desde que se alertó de la desaparición de los espeleólogos hasta que se activó el operativo de búsqueda, transcurrieron casi cuatro días, para que al final, acudieran al lugar del accidente agentes de la gendarmería marroquí, sin preparación ni adiestramiento en tareas de rescate. La formación de estos funcionarios para operaciones de tal envergadura era prácticamente nula, y sin embargo, lejos de pedir ayuda a España de forma inmediata y facilitar las cosas para salvar tres vidas, cuando se desplazaron hasta allí equipos de montaña de la Guardia Civil y expertos en rescate de la Policía Nacional, todo fueron trabas, pegas y desplantes, ante una situación de extrema emergencia.

Este trato vejatorio que recibimos del exterior -gracias al abono abundante repartido durante más de tres décadas por individuos que todos conocemos-, ha sido como consecuencia de la lenidad con que los distintos gobiernos de la democracia han tratado a los que en nuestra propia casa, se han ciscado públicamente en España y en los españoles de manera sistemática a través de los medios de comunicación públicos y privados.

Ahí están las pancartas de enaltecimiento terrorista en los estadios vascos, los pitidos al himno de España en las finales de Copa entre el F.C. Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, o las ofensas al Jefe del Estado por parte de aficionados de ambos clubes.

Ahí estuvo Pepe Rubianes en la televisión pública gritando “puta España”, o el cineasta Fernando Trueba, que a lo largo de su carrera ha recibido más de cuatro millones de euros de dinero público en concepto de subvenciones al cine, y que durante su intervención tras recoger el Premio Nacional de Cinematografía 2015 vomitaba lo siguiente: “Nunca me he sentido español. Ni cinco minutos de mi vida”.

O tambien Willy Toledo, otro títere de la “parasitocracia”, que dejaba claro lo que siente por el país en el que nació y por su Fiesta Nacional. En un post publicado en su perfil de Facebook, el polémico personaje se “caga” en todo lo que representa la fiesta del Día de la Hispanidad: “Me cago en el 12 de octubre; Me cago en la fiesta nacional (yo me quedo en la cama igual, pues la música militar nunca me supo levantar); Me cago en la monarquía y sus monarcas; Me cago en el “descubrimiento”; Me defeco en los “conquistadores” codiciosos y asesinos; Me cago en la “conquista” genocida de América; Me cago en la Virgen del Pilar y me cago en todo lo que se menea; Nada que celebrar. Mucho que defecar. Boas noites”.

Y para que vean ustedes que nada de esto es fruto de la casualidad sino más bien el resultado de la tibieza y la cobardía mostradas por nuestras más altas Magistraturas, el Primer Ministro francés, Manuel Valls, ha realizado unas declaraciones publicadas por el semanal “Challenges”, en las que afirma estar abierto a la posibilidad de aceptar la inclusión del F. C. Barcelona en la Ligue 1 (liga francesa), en el caso de independencia de Catalunya.

La oleada de improperios e insultos contra España y los españoles no es que vaya en aumento sino que no se detiene. Sólo estos ejemplos creo que son suficientes para poner de manifiesto la tristeza, la indignación y la rabia con que escribo estas líneas, con las que pretendo, desde lo más profundo de mi ser y de mi corazón, hacer una llamada urgente a mi pueblo para decirle: “¡España, despierta!”.

José L.Román.

Criticón Digital