Los nazionalistas catalanes tienen la piel muy fina. Se enfadan a la mínima. Montan la de Dios es Cristo porque alguien se limpie los mocos en público.

 

Llevan 100 años vejando a la bandera común de todos los españoles, la bandera constitucional, vituperándola, quemándola, pisoteándola. Para ellos es un síntoma de democracia. Cuantas más banderas españolas quemes más se puede confiar en tu talante democrático.

Ahora bien, no se te ocurra gastar ni una sola broma con la bandera separatista, que no representa a nadie oficialmente, sino que es un invento de mentes calenturientas y llenas de odio, que se enfadan, ¡vamos que se enfadan! echan espumarajos por la boca ante un acto guarro, como es limpiarse los mocos en público, pero sin ninguna trascendencia, como es usar papel higiénico coloreado para limpiarse las secreciones nasales.

¡Anda que no les queda quina que tragar!

 

 

 

Criticón Digital