Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Pero también he visto lo que he visto hoy en Cañamares: he visto cosas que vosotros no creeríais... gente que daba lo más sabroso que tenía para que lo disfrutáramos, He visto gente que era tan amable que no lo imaginaba. 

Todos esos momentos quedarán eternamente, hasta que desaparezca la lluvia. ¡Es hora de vivir!

Hoy he estado comiendo en Cañamares, en las Plaza de la Iglesia, unas de las plazas mayores de España, con más superficie.

Hacía bastante tiempo que yo me acercaba a Cañamares para eventos lúdicos, pero me he quedado anonadado. Cañamares es lo mejorcito que existe en en el mundo, el mejor pueblo.

Arturo, no nos jodas, eres el alcalde perfecto. En mayo te espero de nuevo. Un cordial saludo.

 Subí a Cañamares, desde Priego, sobre las doce para hacer unos recados en la casa de mis padres, hoy de mi hermana, y me encuentro con que estaban preparando una caldereta de cordero (200 kilos aproximadamente) para invitar a todo el pueblo. Lo vi tan apetecible que me propuse comer un pincho de esa caldereta. Arreglé mis cosas, lo que tenía que hacer, y cuando salí me encontré con Arturo, el alcalde, un buen alcalde, que me invitó a comer.¿Qué hago, vengo, no vengo, lo dejo pasar?, no hombre, no, Cañamares es mi pueblo natal, ¡Voy a comer caldereta como Dios manda!

Bajé a Priego, hice lo que tenía que hacer, me tomé 3 chatos en mi cueva, una cueva a la que estáis invitados todos; me encontré con Emilio y decidimos comer carne en Cañamares.

¡JODER! ¡Qué día más perfecto!

Llegamos tarde pero en cuanto intentamos sentarnos nos ofrecieron diez sillas; en cuanto hicimos ademán de comer tortilla, los platos de tortilla nos salían por la orejas. No nos faltó vino, cerveza, compañía de buenas personas, las mejores. Tampoco nos faltaron pasteles, cava brut nature y bizcochos. De buena conversación y alegría, ¡ni te cuento! Eso es Cañamares, ¡mi pueblo!

No quiero ser apologeta de Cañamares porque se me puede ver el plumero, pero pueblo mejor creo que no existe en todo el orbe.

Comí tortilla, carne, pasteles, bebí, bailé. Disfruté al ver el ambiente de camaradería, de amistad de un pueblo pequeño en habitantes, gigante en personas.

¿Por qué no somos así en Priego?

¡Que Dios os bendiga, cañamareros!

 

 

 

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