pasaporte britanico

Los británicos que han pedido pasaporte nuevo, renovación o cambio de nombre por matrimonio deberán pasar vacaciones en el Reino Unido o la UE. El gobierno no podrá resolver a tiempo la “crisis de los pasaportes”.

Al menos hay 460.000 documentos que deben ser tramitados y sólo conseguirán llegar a despachar 30.000. ¿Las razones? La falta de personal, los nuevos requerimiento de seguridad para evitar falsos pedidos en un país donde no hay documento nacional de identidad, el rechazo de solicitudes por detalles burocráticos y el recorte de personal en nombre de la austeridad.

La ministra de Turismo, Helen Grant, que a lo largo de su carrera política ha cometido célebres “gafadas”, recomendó ayer a los ciudadanos la “staycation”, que se traduciría como “quedarse en el país”. “Yo no tengo dudas de que la gente conseguirá sus pasaportes”, dijo la ministra. “Pero si no se van, tenemos lugares fantásticos para visitar y disfrutar no lejos de aquí. Pienso que vamos a tener un gran verano. Hay muchas oportunidades para pasar las vacaciones alrededor de una lista de eventos, el comienzo del Tour de Francia, tenemos el golf, los juegos del Commonwealth, tenemos el fútbol que podemos ver por televisión”, agregó.

Sus sugerencias ratifican que la Oficina de Pasaportes del Ministerio del Interior británico no podrá satisfacer los pedidos. Las disculpas de Paul Pugh, jefe ejecutivo de esa oficina pública, a los ciudadanos es otro indicio más de que la mayoría de los demandantes deberán elegir la opción doméstica del "quedarse en casa", aun cuando hubiesen pagado sus vacaciones, pasajes y hoteles anticipadamente.

Mas de 600 protestas hicieron llegar los ciudadanos a sus respetivos diputados, que presionaron al gobierno cuando las vacaciones de verano se acercan en Europa. La mayoría de los problemas se centran en las oficinas en Durham y en Liverpool. El diario The Guardian consiguió fotos del lugar donde se encuentran los miles de solicitudes de pasaportes sin tratar. Las imágenes generaron tanto furia entre los británicos como pánico en el gobierno. Los casos son todos dramáticos y afectan tanto a los británicos que están en Gran Bretaña como los que deben esperar su pasaporte fuera del país. Chris Turner, un estudiante en China, lleva esperando 8 semanas la renovación el pasaporte de su hijo de 8 años. Los visados de la familia expirarán y aún no tiene respuesta. Si se queda en China, pagará una gran multa por permanecer sin autorización. De lo contrario, deberá regresar a Gran Bretaña y gastar una fortuna en sus billetes de avión. A su vez, Eileen Shepard, una enfermera retirada de Darlington, perdió un crucero de 2.890 dólares porque su pasaporte no fue procesado a tiempo.

Un pasaporte cuesta 100 euros y para conseguirlo mas rápido hay que pagar otros 75 euros.  Los británicos están dispuestos a denunciar a la Oficina de Pasaportes a la justicia por engañar a los consumidores con los productos que venden.

Criticón Digital