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Armados hasta los dientes por Navidad en Estados Unidos.

Ni juguetes, ni videojuegos, ni la industria alimentaria. Por increíble que parezca, el sector que está aumentando sus ventas de forma increíble con la llegada de las Navidad en Estados Unidos es el mercaado de las armas (el regalo estrella de los norteamericanos estas fiestas).

Así lo denota el que se hayan vendido más del doble que el año 98, cuando comenzó a aplicarse el control de antecedentes para vender armas. Y es que, en EEUU cualquier persona mayor de edad sin antecedentes, ni enfermedades mentales, ni problemas con las drogas puede comprar un arma.

Para algunos estadounidenses las restricciones deberían ser más estrictas, pero son una minoría. Es el eterno y paradójico debate en una sociedad que se aferra a su derecho constitucional de poseer armas a la vez que sufre en primera persona las consecuencias. Claro ejemplo de ello es la tragedia del Sandy Hook; el colegio de Newtown en el que 20 niños murieron tiroteados.

8.000 tiendas de armas cortas y ligeras repartidas por todo el país y más de 30.000 muertos al año por disparos. Tres fallecidos cada hora.

Una hemorragia enorme que nadie ha conseguido detener. Bien al contrario, las armas son el regalo de Navidad preferido y las ventas aumentan año tras año.

“Normalmente era a principios de noviembre, ahora vemos que la temporada de ventas llega hasta finales de enero. Nosotros aconsejamos a la mayoría de los clientes que ofrezcan una tarjeta regalo. Luego vienen y pueden comprar el producto que quieren”, explica el propietario de un establecimiento de venta de armas en Washington D.C., James Travis.

Partidarios y detractores de la tenencia de armas siguen disparando ideas a favor y en contra, en un país en el que practicar el tiro y tener una pistola, o un rifle ligero, es un deporte nacional.

“En 2012 más de 33.000 personas murieron por disparos. Una cifra enorme. En mi opinión, uno de los problemas es que pensábamos que masacres como la de Sandy Hook habían provocado una conmoción en todo el país y no, al contrario, desafortunadamente ahora el listón para que algo nos conmueva está mucho más alto”, comenta el director del observatorio Violence Policy Center (VPC), Josh Sugarmann.

En la escuela de Sandy Hook, en Newtown (Connecticut) murieron 28 personas, entre ellas 20 niños. El autor de la matanza fue un joven de 18 años que usó pistolas y fusiles de su propia madre a la que asesinó antes de salir de casa.

Criticón Digital