división azul

El 10 de Enero de 1942, hace 76 años, soldados españoles de la División Azul protagonizaron una hazaña que quedará en los anales de la historia como una de las más heroicas que nunca ejército alguno ha realizado. Si algún parangón pudiese existir, serían los 300 espartanos de las Termópilas.

¡GLORIA Y HONOR A LOS HÉROES DEL LAGO ILMEN!

"Ve a decirle a los españoles, extranjero que por aquí pasas, que, obedientes a sus leyes, aquí yacemos".

“Si en el frente os encontráis con un soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadráos ante él, es un héroe, es un soldado español”. General de Artillería alemán Jurgens con relación a la 250 división de voluntarios (División Azul). 

A principios de 1942, el 2º Ejército de Choque Soviético, al mando de Andréi Vlásov, famoso por desertar y formar el Ejército de Liberación Nacional Ruso (RONA), lanzó un ataque en el Sector Norte del Heeresgruppe Nord. Al sur del Lago Ilmen, situado al sur de Novgorod, la 290. Infanterie-Division sufrió los ataques de la vanguardia enemiga, y tras graves bajas, se decide realizar una retirada. El 7 de enero, 543 soldados, al mando del Hauptmann Pröhl, resultan cercados mientras defendían la retirada de su división. 

Dos días después, Muñoz Grandes, comandante de la 250. Infanterie-Division "Div. Azul" y receptor de la Cruz de Caballero, le ordena al Capitán Jose Manuel Ordás Rodríguez, al mando de la Compañía de Esquiadores, dirigerse a Spasspikopez, con la intención de cruzar el Lago Ilmen, helado, para liberar a los camaradas alemanes rodeados. En total, 205 hombres partieron al alba del 10 de enero, junto a sus trineos. El Lago Ilmen, de 30 kilómetros de largo, estaba lleno de barreras de hielo y grietas. No fue una tarea fácil para los españoles cruzarlo, su ruta varió varias veces a causa del terreno. A pesar de las difíciles condiciones del terreno y de la temperatura ártica, que llegó en algunos momentos a los 53ºC bajo cero,el Lago Ilmen fue atravesado en tan sólo 22 horas.

 

Sobre las 10 de la mañana del 11 de enero, los españoles llegaron a Ustrika, un pueblo en la otra orilla del lago. Ordás ordenó a Varela, el sargento que se encargaba de las radiocomunicaciones, recorrer todo el camino de vuelta para conseguir un nuevo generador, ya que el que tenían se había congelado. Junto a él, los soldados congelados regresaron en trineos a Novgorod. Varela consiguió regresar ese mismo día con el nuevo generador. Los esquiadores envíaron este mensaje por Morse a Muñoz Grandes: "Despues de atravesar seis enormes barreras de hielo y grietas con agua a la cintura, hemos llegado a Ustrika. A causa del frio, radio y brújulas averiadas. Tenemos ciento dos congelados, de ellos dieciocho muy graves. En las simas del lago hemos perdido varios trineos. Espíritu elevadisimo". Muñoz Grandes le respondió: "Seguid adelante hasta morir, todo por los heróicos defensores de Wswad. O se les salva a hay que morir con ellos". 

Los esquiadores son asignados al "Gruppe Lüer", una de las unidades que habían formado los alemanes que sobrevivían aún. La tarde del 12 de enero, los componentes de dicho grupo liberaron el pueblo de Sadnejo, a sólo 10 kms de Wswad. Sin embargo, 28 hombres más fueron baja en los combates de ese pueblo. De los 205 españoles al inicio de la travesía, sólo 76 están en condiciones de combatir. Los esquiadores defienden el pueblo ante los ataques de los soviéticos, que se suceden durante 4 días.

Soldados españoles marchan en una aldea cerca del Lago Ilmen

El 17 de enero, el Teniente José Otero de Arce, al mando de 36 guripas, toma las pequeñas aldeas de Ushino, Maloye Utschno y Bolshoye Utschno. Sin embargo, cuando el grupo de soldados realizaba un reconocimiento cerca de Shiloy Tschernez, los españoles reciben fuego enemigo, y tienen que limpiar el pueblo a punta de bayoneta. Las cansados esquiadores continúan hacia el sur, y cerca de la aldea de Pinikovo, se encuentran con una columna enemiga, compuesta por 6 T-26, además de unos 50 soldados. Los españoles reciben el apoyo de un grupo de soldados alemanes para el ataque a la columna. Los teutones y los españoles atacan con éxito la columna, y destruyen los tanques con cóctel mólotov. Los componentes del grupo recogen a los heridos y los transportan hasta la base.

El 18 de enero, el Capitán Ordás, recibe la órden de establecer una posición avanzada en Maloye Utschno, por lo que envía un grupo de 23 españoles, además de 19 alemanes, comandados por 2 Leutnat (uno español, el Alférez López de Santiago, y el otro alemán) al poblado. El siguiente día, son atacados por los soviéticos con gran fuerza. Los enemigos cuentan incluso con tanques, además de un gran número de infantes. López de Santiago se atrinchera con 7 españoles y 8 alemanes en unas ruinas. Durante horas y horas, los soldados resisten los continuos ataques soviéticos. El Capitán Ordás, que conocía su situación, mandó al Teniente Otero de Arce al mando de una sección para liberarlos y realizar un contraataque. Finalmente, tras una dura batalla, Otero de Arce descubre atónito que solo han sobrevivido López de Santiago, 4 españoles y un alemán. 

Para el día 21 de enero, los soldados españoles y los alemanes habían conquistado la orilla izquierda. El Capitán Ordás decide, pues, lanzar la bengala acordada para reunirse con la tropas del  Hauptmann Pröhl. Los alemanes, eufóricos, corren al encuentro de los españoles. Ordás envía un mensaje de radio a Muñoz Grandes: " En la madrugada de hoy, restos de la compañía española y la guarnición alemana de Wswad se han abrazado a siete kilómetros de nuestras posiciones. Los deseos de V.E. se han cumplido totalmente".

Sin embargo, la alegría no les dura mucho a ambos. El Alto Mando decide que las tropas deben atacar al sur de Wswad, para reconquistar dos pequeñas aldeas que los soviéticos han capturado. 

El 25 de enero, Muñoz Grandes se comunica con Ordás: "Dime cuántos valientes quedan" Ordás le responde: "Quedamos doce". Lo que quedaba de la Compañía Esquiadora de la División Azul regresó a Novgorod lentamente. 

32 soldados de la Compañía recibieron la Cruz de Hierro de 2ª Clase. Ordás y Otero de Arce recibieron la Medalla Militar Individual. De 205 soldados, 12 volvieron a ver la otra orilla del Lago Ilmen. Ninguno de esos 12 olvidaría nunca la nieve en la que sus compañeros, sus amigos, murieron o se congelaron en aquel enero de 1942. Éstos eran, los héroes del Lago Ilmen.

 

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