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Una buena sorpresa se ha llevado el primer propietario del Tesla Model S en Singapur. Después de siete meses de importarlo desde Hong Kong, este se ha encontrado con una receta de parte del gobierno local. Se trata de una multa de 10.000 euros por las emisiones de su coche.

La explicación de las autoridades locales ha sido de lo más peregrina. Según estos, la sanción corresponde a un cargo por las emisiones de la producción procedente de la red eléctrica. Los cálculos han llegado a la conclusión de que el Model S consume 444 vatios hora por kilómetro. Teniendo en cuenta unas emisiones de 0.5 gramos por vatio hora, el resultado es que un coche con cero emisiones se lleva la culpa de producir 222 gramos de CO2 por kilómetro.

Para el propietario del Tesla se trata de una forma de medición simplemente estúpida. “He acudido a la agencia de regulación, y me han citado el test de Naciones Unidas sobre emisiones, donde se tiene en cuenta el coeficiente de emisiones de la central térmica. No aplicamos un cargo cuando recargamos nuestros teléfonos“.

Para añadir más madera a la situación, en este mismo país modelos como el BMW i3 o el BMW i8 no sólo no tienen que pagar este impuesto, si no que reciben una generosa ayuda que llega nada menos que a los 20.000 euros al cambio.

Esto ha llegado al máximo nivel, ya que el propio Elon Musk ha afirmado que se trata de una medida totalmente absurda, y que hablará con el primer ministro del país para tratar este tema y lograr desbloquear las ventas de Tesla en este mercado.

Criticón Digital