jóvenes japoneses

Una cultura vinculada al dinero que se ha visto trastocada por la crisis y una vida inmersa en la tecnología han acabado con las relaciones.

Bill Murray y Scarlett Johansson no son los únicos que no han tenido sexo en Japón (algunos se quedaron con las ganas en Lost in Translation). Prácticamente la mitad de los jóvenes del país que se encuentran entre los 18 y los 34 años aún no han perdido la virginidad. Un estudio realizado por el Gobierno japonés y publicado hace unos días pone de manifiesto que el 42% de los varones nipones y el 44,2% de las mujeres aún no han tenido su primera experiencia sexual. Los datos sólo hacen referencia a las personas heterosexuales.

¿Por qué ocurre esto? ¿Qué está pasando? Para explicarlo se apuntan toda una serie de factores, desde una economía estancada, pasando por el alargamiento de la esperanza de vida a la búsqueda del placer de los chicos millennials a través del manga y el anime, de forma que prefieren las fantasías sexuales que les aportan estos medios a la realidad. "La razón principal es que para ellos es más fácil, accesible y cómodo. Así de simple. De esta forma no tienen que enfrentarse a parejas reales ni embarcarse en lo que ellos mismos catalogan como relaciones 'fastidiosas', que ellos sienten que les complican la existencia", explica Alejandra Mencías, sexóloga y psicóloga integrante de Abalú, una asociación que lucha para democratizar la atención psicológica.

Otro aspecto que está retardando los contactos sexuales es el nivel de ingresos. Los hombres ganan entre un tercio y la mitad de lo que ganaban durante el boom económico que vivió el país en los ochenta. Mientras tanto, las mujeres niponas han comenzado a ganar su propio dinero y conseguir puestos de responsabilidad. Así, por lo general, los varones podrían sentirse amenazados de cierta manera por esas féminas que han conseguido empoderarse."Para muchos hombres japoneses, su autoestima va ligada a su salario, y carecer de un empleo y de una economía estables les crea mucha inseguridad en sí mismos y en el futuro que podrían ofrecer a su futura familia. Esto se explica porque es bastante común que, tras el primer hijo, la mujer deje de trabajar y la economía familiar dependa enteramente del hombre", subraya Mencías. Por esta misma razón, cada vez es más frecuente que las mujeres que trabajan rechacen el matrimonio, porque eso implicaría perder ese empoderamiento que poco a poco van ganando. Muchas sienten que no les compensa", añade la sexóloga.

Para romper esta barrera entre a chicos y chicas millennials se están lanzando en Tokyo algunas iniciativas, como clases de pintura para ellos, según informa CNN. En estos talleres los hombres tienen que dibujar y pintar con modelos desnudas. De esta manera, se acercan a un cuerpo femenino real y se sienten más cómodos con su sexualidad. Sin embargo, no hay clases para que ellas puedan hacer algo similar y naturalizar el cuerpo masculino.

La psicóloga de Abalú explica que esta iniciativa surge como un intento para acercar paulatinamente a los hombres heterosexuales al género femenino. "Desde la simple e inofensiva contemplación del cuerpo de la mujer se intenta que los hombres japoneses se acerquen al otro sexo sin pasar por la incomodidad de sentirse juzgados. Pero no es una solución, ni mucho menos", sentencia Mencías. "Es sólo un intento de acercamiento, un primer escalón de un entrenamiento para reducir la ansiedad cuya meta es ser capaces de finalmente, estar con una mujer".

Japón necesita más pronto que tarde, no ya que sus jóvenes mantengan relaciones sexuales, sino que se reproduzcan. Es el país con la pirámide de la población más envejecida. Apenas se producen nacimientos y cerca de 34,6 millones de sus habitantes supera ya los 65 años, según un reciente estudio. ¿Qué se puede hacer para cambiar las cosas? La sexóloga sugiere a los nipones trabajar su autoestima e "intentar diversificar las fuentes de las que bebe, es decir, que no esté tan ligada, al sueldo, a la productividad... sino a lo que puedan aportar a la comunidad, a otras personas, a sus amigos o familia. Invertir en cambiar el modelo social-sexual que tienen". Mencías también propone a los japoneses la realización de programas de educación y salud sexual. "Hablarles sobre la libertad para disfrutar del sexo de forma individual y con otras personas. Enseñarles técnicas, darles charlas y talleres sobre erotización. Es importante hacer entender que los humanos somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos y que la sexualidad es una parte de la vida que tenemos derecho a vivir y a disfrutar ¡y a no hacerlo también!", recuerda, invitando a los millennials a que puedan decidir si quieren una sexualidad individual o con otra persona.

Criticón Digital