miss helsinki

El multiculturalismo tiene atrofiado el buen gusto: Sephora Ikabala, de origen africano y bastante fea, Miss Helsinki 2017.

Se sabe que los concursos de belleza, como en general los programas televisivos llamados del corazón, son eficísimos instrumentos de los que se vale la ideología globalista para la aniquilación del alma europea e incluso para atrofiar el buen gusto.

A los europeos nos han inculcado un complejo de culpabilidad durante muchas décadas. Desde los medios de comunicación, la literatura, el cine y demás armas de propaganda se lanzó la idea de que Europa era culpable de todo: culpable de los desastres del Tercer Mundo, culpable de los desastres de la postcolonización, culpable del hambre en África, culpable del caos generalizado en Centroamérica, culpable de los males endémicos ajenos y que por ser culpable debía expiar su pecado abriendo las puertas a los millones de inmigrantes que quisieran venir a nuestros países huyendo de la miseria de los suyos, de la cual –en el fondo- nosotros somos los culpables. Una falsedad perversa que ha calado en el imaginario colectivo europeo, enfermo de lo que muchos autores han catalogado como “etnomasoquismo”, que nos lleva a la renuncia y a la aceptación de lo inaceptable. Es una decadencia moral que lleva a una laxitud política.

Sephora Ikabala, Miss Helsinki.

Un ejemplo claro y rotundo de esta alienación colectiva nos lo ha ofrecido uno de los países más xenófilos del mundo: Finlancia. El relato en sí no resultaría tan hilarante si ustedes no tuvieran la oportunidad de contemplar las imágenes relacionadas con la elección de Miss Helsinki 2017. Si hablamos de un concurso de belleza en un país que ha sido durante años prototipo de la belleza femenina, muchos lectores imaginarán que la ganadora habrá sido una de esas bellezas rubicundas de talla ‘small’ y que son la mejor constatación de la belleza creada por Dios.

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Pues no. La corrección política o la idioticia como fenómeno de masas en Europa se han impuesto en el certamen finlandés. O lo que es lo mismo, el chiste chusco de nariz simiesca convertido en noticia. De entre todas las concursantes, había una de origen africano y a la que sólo una imaginación calenturienta podría vincularla con el don de la belleza. Sephora Ikabala es su nombre. ¿Adivinan ustedes quién ganó?

Lo que se impone sin embargo es celebrar su elección como un logro más de la multiculturalidad que, por lo que se ve, está bastante por encima de minucias tales como que la más fea se imponga en un concurso de misses. A condición eso sí de que la más fea no pertenezca a la odiosa raza blanca. De haber nacido negra Rossy de Palma, su cotización en este tipo de eventos no tendría precio.

Si, como nosotros, piensan que el criterio selectivo del insólito jurado finlandés es bastante ciego, intenten no exteriorizar su perplejidad más allá de lo que la prudencia dicta en Europa. Piense que usted no tiene derecho a opinar si esa opinión constata la belleza superior de una finlandesa de raza blanca sobre su contrincante negra. Su lóbulo frontal ha sido expurgado de estos pensamientos por medio de los esfuerzos de la propaganda, de la caja idiota de la televisión, de Jew Tube, o por los progresistas y sus aliados liberales, que han raspado el disenso existente en los cerebros impresionables y han programado de nuevo aquellos cerebros con odio a lo Blanco, mentiras traidoras de la raza, mentiras formadas y modeladas tal como un hábil pero malintencionado escultor cincela una estatua de un monstruo deforme en un pedazo de piedra. Éstas son mentiras del mundialismo sionista y son grandes, amplias y difíciles de superar, al menos por los no despertados aún entre nuestra gente.

Un grupo ‘antirracista’ francés denuncia que la Miss Francia 2012 sea “blanca como la nieve”.

Lo de Finlandia, sin embargo, tal vez haya sido la consecuencia de lo que ocurrió en la elección de Miss Francia 2012. Un colectivo francés de supuesta defensa de derechos de las minorías étnicas puso el grito en el cielo por la elección de una francesa autóctona de raza blanca como Miss Francia 2012. “Es blanca como la nieve”, se quejaron los activistas, quienes lamentaron que la elección no representa a los grupos étnicos que ya viven en la vecina república del norte.

Marine Lorphelin, 19 años, estudiante de Medicina de Borgoña, fue coronadaMiss Francia 2012 tras superar en la final a una participante de origen haitiano, Hinarini, lo que ha encrespado los ánimos de los ‘antirracistas’.

Marine Lorphelin, Miss Francia 2012.

Louis-Georges Tin, el presidente del CRAN (Consejo Representativo de las Asociaciones Negras), lamentó el bajo número de participantes de las comunidades africanas y el norte de África en Francia.

“El hecho de no representar a la población francesa contemporánea en un evento como éste es obviamente grave”, dijo en un comunicado emitido conjuntamente con Fred Royer, el creador del certamen ‘Miss Negra de Francia’. “Esto equivale a negar la existencia misma de los franceses de origen africano”, añadió.

De los 33 finalistas en el concurso, ocho pertenecían a minorías étnicas procedentes del Pacífico y de los territorios del Caribe.

“En la Francia trasnochada de hoy, los negros al parecer sólo puede provenir de los departamentos de ultramar”, denunció el CRAN en el mismo comunicado.

Los activistas “antoblancos” también se quejaron de que sólo hubiese una sola candidata de origen norteafricano, que fue eliminada en la primera ronda, “pese a la existencia en su territorio de cinco millones de musulmanes de procedencia magrebí”, recalcaron.

Lamentaron por último que Miss Francia sea “tan blanca como la nieve” y, en una imagen metafórica muy poco afortunada, compararon el certamen con “los campanarios de una Francia eterna”.

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